Deslices

Deslices

viernes, 29 de octubre de 2010

Hoy en Oviedo

martes, 26 de octubre de 2010

The Afghan Whigs "I can´t get enough for your love babe"

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Hoy en Madrid


sábado, 23 de octubre de 2010

The Blue Nile "Saturday night"

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Próximamente en Pravia


Con Félix Grande, Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Jesús Palacios, Cristina Fernández Cubas, Rafael Reig, Gustavo Martín Garzo, Gonzalo Moure, Joan Margarit, José Luis Piquero... en Pravia, los días 5 y 6 de noviembre. Todo un lujo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Días de tren


El mes de octubre se consume inexorablemente. Para mí, este mes se ha apurado con la misma intensidad de esas colillas que queman hasta el filtro, con la ceniza manteniéndose en pie, negándose a caer. Y, a día de hoy, aún me quedan demasiadas tareas pendientes. Uno de los principales placeres ha sido plantarse en el asiento del tren que cada día, de lunes a viernes, me conduce de mi casa a Gijón y de vuelta al hogar por la tarde. El momento reservado a lecturas que me han apasionado y de las cuales pronto escribiré: "Recuerdos de un cine de barrio" de José Ángel Barrueco, tantas veces aplazado; la edición de Jesús Palacios "La plaga de los zombies..."; el sensacional "Perro como perro" de Edward Bunker que he devorado con pasión; las diversas novelas del detective Lew Griffin creado por James Sallis que publicara la editorial Poliedro y que adquirí a precio de ganga en la librería Magazine de Gijón,... el "Fiebre en las gradas" de Nick Hornby que aún no he terminado.

He tenido que aplazar varios proyectos y centrarme en quemar etapas y encargos con la mayor celeridad posible, lo que no siempre he podido conseguir. Pero mi trabajo me absorbe y, muchas tardes, tras bajarme del tren, lo único que me apetecía era reunirme con amigos en torno a unas copas de vino y una buena conversación en los locales habituales, el Taurus, la Antigua Estación o el Patio de los Naranjos.

Así se han sucedido los días, las semanas... Trabajo intenso en Gijón, canciones, músicas, más canciones, más músicas, con la satisfacción de disfrutar de lo aportado a, por ejemplo, el documental "Galardonados" donde ambienté musicalmente varios de los reportajes. Pude verlo ayer en TPA y me pareció un extraordinario documental y, desde luego, no es mi participación la que me inclina a decirlo (perdón por lo que pueda tener de vanidad la afirmación) sino el resultado final, visto a pantalla completa y no en los reducidos muros del ordenador del trabajo o en la sala de postproducción con varias pantallas como testigos.

Hoy viernes estoy tan cansado que pronto me iré a dormir. El tren cercanías me conduce al mundo de los sueños, allá donde el repleto autobús que transita, repleto, por las calles de Gijón hacia la torre de la Laboral, apenas me consigue llevar. Mi mundo sigue repleto de planes, de ilusiones, de algún momento para no borrar y hasta de algunos besos, abrazos y amaneceres que me gustaría repetir con ella otra vez. El otoño ha comenzado lleno de unas esperanzas que hace tan sólo unos meses apenas podía siquiera intuir. Y, a las puertas de un mes de noviembre tan repleto o más que este octubre que desgrana sus últimos pasos, sólo espero la venida de más nuevos trenes que, sin duda, van a llegar.

Manolo D. Abad

domingo, 17 de octubre de 2010

sábado, 16 de octubre de 2010

Perro come perro



Solo en su habitación del piso once del Holiday Inn, Troy se quitó los zapatos y los calcetines. Era la primera vez desde que lo detuvieron que andaba descalzo sobre una moqueta, o sobre algo que no fuera el frío cemento. Apagó las luces, se sentó en la cama y hundió los dedos de los pies en la gruesa y suave moqueta mientras la fría noche le daba en la cara. A través de la ventana abierta contemplaba las colinas de San Francisco y la bahía a oscuras punteada por las luces de los barcos y las boyas. ¿Cómo se sentía al ser libre después de tanto tiempo encerrado en una jaula rodeado de hombres numerados? En cierto modo, se sentía menos diferente de lo que había imaginado. Le habían hablado de miedos extraños, de destellos de confusión y pánico. No sentía nada de eso pero sí cierta sensación de irrealidad. Miraba al mundo y lo veía distorsionado, como el arte abstracto de Dalí o Picasso.

La habitación disponía de televisión y películas de circuito cerrado. Pidió una del canal Playboy. En San QUintín, no había televisión por cab le, así que nunca había visto nada parecido. En esta película, no salían putas baratas con granos en el culo. Las mujeres de Playboy eran lo suficientemente guapas como para ser estrellas de cine, de piernas largas, pechos firmas, pelo sedoso, piel de terciopelo y culos redondos y respingones. Deseaba tanto tener cerca a una mujer como aquellas que se mareó. Pasar años sin sexo resultaba más fácil de lo que la mayoríapodía pensar y siempre quedaba la liberación de la masturbación. Solía fantasear con mujeres así y, si algo tenía claro, era que podía pagar para conseguir una. Tenía dinero y sabía adonde ir.

Se puso su ropa nueva y le gustó lo que vio en el espejo. Tenía un aspecto desenvuelto e impecable que le recordó a las películas en las que actuaban Robert Mitchum, Burt Lancaster y Kirk Douglas de jóvenes. Su primer contacto con la moda masculina fue gracias a los pantalones rectos, de los que los pies sobresalían como aletas, y a las chaquetas de hombros estrechos y solapas. Le gustaa más este estilo, los pantalones sueltos con pinzas y las chaquetas amplias con hombreras (resultaba más fácil esconder una pistola).

¿Se la llevaba? Sí, por qué no. "Si vas a ser un criminal, mejor serlo veinticuatro horas al día", le había dicho el Greco, que cumplía con esta máxima a la perfección.

-Tengo que llamarle más tarde- murmuró Troy para sí mismo mientras metía la pistola en la funda y se la colocaba en la cintura, en la espalda, en la parte de los riñones. Quedaría escondida incluso si se desabrochaba la chaqueta y la dejaba abierta.

Al salir, se detuvo en la puerta. ¿Se olvidaba algo? ¿La llave? No, la llevaba. Al cerrar la puerta, se dio cuenta de que era la primera que había cerrado él mismo desde hacía muchos años.

Empujó la puerta principal y el portero chino le pidió un taxi.

-¿Sabes dónde está el Fish & Shrimp? - preguntó.
-No.
-Está al otro lado de Market, en el centro. Quizá en Folsom.

El taxi se puso en marcha, hizo sonar la bocina al adelantar a un coche y acelerar. Iba demasiado rápido. Para un taxista, el tiempo es dinero mientras que para Troy el tiempo era barato

-Oye -dijo Troy-, ve más despacio.

El conductor miró a su alrededor con el ceño fruncido. Era de piel oscura y olía a curry, Troy supuso que sería indio.

-Ve con calma y te pagaré de propina el doble de lo que marque el taxímetro - continuó Troy.
-Sí, señor.

El taxi desaceleró notablemente. Deambularon por numerosas calles oscuras antes de encontrar el Fish & Shrimp. Una vez más, Troy miraba fijamente por la ventana. California siempre le había parecido luminosa y nueva; ahora la encontraba desgastada y sórdida. Había leído sobre la recesión, la deuda nacional, el deterioro de la red del bienestar. Sobre el papel, le había parecido el típico cuento de la lechera pero, al otro lado de la ventana, constituía una realidad totalmente nueva. Parecía que casi en cada semáforo un hombre negro estaba listo para limpiar un parabrisas.

-Búscate un trabajo - dijo en un inglés roto al hacerle un gesto a uno de ellos para que se apartara del coche.

Troy quiso responder que tal vez se lo había quitado un inmigrante pero, en vez de eso, optó por un comentario más diplomático.

-Puede que no sepa hacer nada.
-Ya, la mayoría son unos vagos. Sus mujeres hacen el trabajo por ellos. Les hacían el trabajo en África y se lo hacen también aquí. Allí, se sentaban a contar historias de guerra con las pelotas colgando y plumas en la cabeza. Lo he visto en el National Geographic.

Troy soltó una risita a su pesar. Incluso un imbécil podía resultar gracioso.

-Hemos llegado - dijo el taxista al parar.

Troy miró fuera. Normal que no lo hubiera visto. La estrecha fachada estaba cubierta de azulejos oscuros y, junto a la puerta, había un pequeño cartel de neón azul con el logotipo de un pescado y una gamba y el nombre en letras pequeñas: Fish & Shrimp. "No está mal para un viejo ladrón y jugador de póquer", pensó Troy. El nombre hacía referencia a una vieja rima de los bajos fondos del Londres del siglo dieciocho pero pasaba desapercibida excepto para algunos ladrones y estafadores. Resultaba curioso que Gigolo la utilizara.

El taxímetro marcaba treinta y un dólares. Troy le dio al taxista un billete de cincuenta. Era menos de lo que le había prometido pero sospechaba que lo había tenido dando vueltas a propósito. El taxista miró el billete y frunció el ceño.

-Es todo lo que tengo - dijo Troy. Se preguntó qué pensaría aquel chupapollas racista si le golpeara la cabeza con la culata de una pistola. El taxista asintió y Troy no dijo nada más. La sabiduría popular decía que, si eras un pringado de la vida, más te valía ser uno callado.

Un portero de unos ciento cuarenta kilos lo miró de arriba abajo. Debió de pasar el reconocimiento con éxito porque le abrió la puerta.

Dentro, espejos de tallado reflejaban la tenue luz. La barra se extendía a la derecha y, sobre los taburetes, varios pares de largas piernas descansaban enfundados en medias de seda. Vio destellos de muslos y casi podía oler más. Las minifaldas habían vuelto, gracias a Dios.

El camarero estaba al otro extremo de la barra. Troy caminó hasta allí. En la pared cubierta de espejos de detrás de la barra, diversos ojos observaban su reflejo. No le cabía duda de que saldría de allí acompañado por una mujer. Tenía la pasta para pagarla.

El camarero lo vio acercarse y desvió su atención de una mujer joven para preguntarle qué quería.

-He llamado hace una media hora preguntando por George Perry.

El camarero señaló hacia una cabina en la parte de atrás, al otro lado del bar. Troy se dio la vuelta. Gigolo ya lo había visto y se estaba poniendo de pie. Se acercó a él con una sonrisa y los brazos abiertos. Tenía casi ochenta años pero parecía veinte más joven. ¿Cómo era posible, cuando se había dado a todos los vicios conocidos por el hombre hasta hacía unos quince años? El único cambio del que Troy se percató fue que el pelo la perilla habían pasado de un tono gris a un blanco puro. Vestía de forma elegante con una chaqueta de pelo de camello y pantalones de franela. Rodeó al hombre más joven con un fuerte abrazo.

-Joder, pensaba que no ibas a salir nunca.
-Yo también.
-¿Cuándo ha sido?
-Hoy.
-Así que aún no has catado ningún coño.
-No.
-Echa un vistazo por encima de mi hombro y mira lo que tengo en la cabina para ti.

Troy miró. Había dos mujeres sentadas en la cabina. Una tenía unos cincuenta años o más, esbelta y con estilo pero demasiado mayor. Lo primero que le llamó la atención de la otra fue su exuberante melena de pelo rojo.

-No es ninguna zorra que chupa pollas por un poco de polvo en una pipa de crack. Esta es una cortesana, no sé si me entiendes.

Troy asintió sin apartar la mirada. Tenía unos brillantes ojos azules y una tenue lluvia de pecas alrededor de la nariz. No podía verle el cuerpo pero no cabía duda de que era guapa. Ella se dio cuenta de que la observaba y le sonrió. Hacía tanto tiempo desde la última vez que había hablado con una mujer bonita que en seguida notó el calor de la vergüenza y la timidez, sintiéndose como un estúpido. Resultaba ridículo, un ex convicto, un tipo duro como él que no temía a casi nada que caminara sobre la faz de la tierra, totalmente desmontado por una sonrisa. Pensó en decirle a Gigolo que se olvidara del tema pero resultaría más vergonzoso aún. Gigolo lo torturaría acusándolo de que la cárcel lo había cambiado y que ahora le gustaban los chicos jóvenes.

-Antes de que te presente, recuerda una cosa - comentó Gigolo.
-¿El qué?
-No te enamores.
-¿Que no qué?
-Que no te e-na-mo-res.
-Menuda gilipollez, tío. ¿Eres tan viejo ya que empiezas a estar senil?

George Gigolo Perry negó con la cabeza.

-Si lo piensas fríamente, verás que tengo razón. Hay muchos tíos que salen de la cárcel, o incluso del ejército, donde no han estado con una mujer durante años, y de la primera que les deja meterse entre sus piernas y les lame la oreja, pam, se enamoran. No importa que la vieja tenga cinco mocosos o que esté gorda como una vaca. Les da la fiebre del coño. La que te tengo preparada es de lo mejor que vas a encontrar. Espera a verle el cuerpo. Si yo tuviera cincuenta, intentaría cazarla. Bueno, ya estás advertido.

Edward Bunker. "Perro come perro". Sajalín Editores, octubre 2010

miércoles, 13 de octubre de 2010

Crónica de un fracaso anunciado



La eliminación de la ciudad de Oviedo a las primeras de cambio en la carrera por la Capitalidad Europea de la Cultura de 2016 simboliza el fracaso de la gestión del alcalde de la ciudad desde hace diecinueve años y que agota su credibilidad a cada día nuevo que pasa. Esta eliminación supone el fracaso de una apuesta por un muy particular modelo de cultura anclado en un pasado demasiado lejano; conservador en el sentido de negación de la realidad del mundo que hoy se presenta ante los habitantes del 2010; conservador en su apuesta por un tipo de cultura que nada nuevo aporta y sí que se recrea, se regodea en disciplinas culturales que nada nuevo originan y sí que se repiten desde tiempo inmemorial, ancladas en un rancio (incomprensible para muchos, increíble a estas alturas de la jugada) concepto de supuesta alta cultura.


Uno se para a valorar los últimos años de gestión cultural del Ayuntamiento de Oviedo y se da cuenta que desde el consistorio carbayón se han preocupado más de mantener el tristemente conocido como "Fartódromo" —espacio en la antigua Plaza del Pescado donde se agasaja indiscriminadamente a acólitos y demás vividores— que a conservar la desmantelada red de bibliotecas que, años ha, se había vendido, con razón, como un logro ejemplar; desde el poder gabinista (tal parece que estamos inmersos en un régimen con todo lo peor que conlleva un mandato democrático cuando pasa a ser "régimen") se han interesado más en convertir un enclave crucial, en pleno centro de la ciudad, como la Fábrica de Gas en un solar donde edificar un nuevo centenar de viviendas de lujo —no se sabe destinadas a quién cuando en otro edificio de similares características como la Jirafa se acumulan los pisos vacíos— que en transformar ese entorno privilegiado en un lugar único apto para la cultura (el ansiado auditorio para grandes conciertos, locales de ensayo para músicos y teatreros, bibliotecas,...). Una ciudad sin cines en el centro, sin salas de conciertos aptas para quinientas personas...


Es de suponer que —vistos todos estos magníficos "logros", a los que habría que unir la utilización de la cultura como arrojadiza arma política contra el rival en las urnas— aquellos que evaluasen la candidatura de Oviedo a la Capitalidad Europea de la Cultura de 2016 se dieran cuenta de lo que suponía: un regreso a la ciudad clariniana de "La Regenta", a ese odioso "Oviedín de siempre" que muchos nos negamos a representar, a una capital anclada en un pasado glorioso, que es sólo un pasado con nada de glorioso, que debe sacudirse de una vez por todas el polvo y la naftalina.


Ese desdichado —para quienes apostaron por lo rancio y por lo carpetovetónico de cierta cultura— jueves 30 de septiembre se produjeron las primeras reacciones. En la calle Martínez Vigil —corazón de ese Oviedo que se niega a ser el de "La Regenta", apostando desde una iniciativa privada por dotar a la capital de conciertos y ocio cultural con mínimos apoyos municipales— la policía municipal irrumpía en La Calleja La Ciega en plena actuación de Igor Paskual. Al viejo estilo de épocas que nunca soñamos que volverían, se solicitaron carnets acompañados de la parafernalia habitual de estas (vergonzosas) ocasiones. En el interior del gobierno municipal, Gabino de Lorenzo se cargaba a José Suárez Arias-Cachero, concejal de Cultura y Deportes, saludado al principio de esta última legislatura como el fichaje estrella —miren y lean en las hemerotecas, que la memoria es frágil—del equipo del todavía alcalde de la capital del Principado de Asturias.
La huida hacia adelante continúa. Así que espérense nuevos (y sorprendentes) capítulos.


Publicado elmiércoles 13 de octubre de 2010 en la revista digital "Literarias" dentro de la sección "Underground" http://www.escritoresdeasturias.es/literarias/firmas-y-opinion/underground-cronica-de-un-fracaso-anunciado-por-manolo-d-abad-13102010-.html

martes, 12 de octubre de 2010

Manuel Alexandre (1917-2010)

lunes, 11 de octubre de 2010

Solomon Burke (1940-2010)



Second "Palabras"

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domingo, 10 de octubre de 2010

Therapy "Nowhere"

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sábado, 9 de octubre de 2010

Ganadores de los XI Premios de la Crítica de Asturias



Novela en lengua española: Ignacio del Valle por Los demonios de Berlín.


Columnismo literario en lengua española: Francisco García Pérez.


Cuento en lengua española: José Ángel Ordiz por Relatos impíos.


Lliteratura infantil y xuvenil: Berta Piñán por L´estranxeru.


Poesía n'asturianu: Carlos Suari por Orbayu d´alfileres.


Columnismu lliterariu: Ismael González Arias.


Narrativa de no ficción en lengua española: Pablo Huerga.


Además del conocido Premio Letras de Asturias entregado a Juan Cueto.


En la foto con Ignacio del Valle.

jueves, 7 de octubre de 2010

Hoy en Oviedo



A partir de las 20 h. en el Centro Cultural CajAstur de Oviedo (entrada por C/ Mendizábal), entrega del V Premio Letras de Asturias y de los XI Premios de la Crítica de Asturias.
Foto: Francisco García-Pérez, premio de columnismo literario.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mañana en Oviedo

Centro Cultural CajAstur de Oviedo (entrada por C/Mendizábal) a partir de las 20 h., entrega de los XI Premios de la Crítica de Asturias y del V Premio Letras de Asturias.

martes, 5 de octubre de 2010

Premios de la Crítica de la AEA. Ganadores hasta el 2009



Año 1999
Novela: Manila de Félix Blanco


Año 2000
Novela: Green de Manuel García Rubio
Poesía: El hombre de la calle de Fernando Beltrán


Año 2001
Novela: Jugadores de billar de José Avello
Poesía: Otoño y otras luces de Ángel González
Infantil y juvenil: Yo que maté de melancolía al pirata Francis Drake de Gonzalo Moure
Columnismo literario: Pepe Monteserín


Año 2002
Novela en castellano:
Sangre a borbotones de Rafael Reig
Novela en asturiano: Pol sendeiru noite de Roberto González Quevedo
Poesía: Xosé Bolado y Martín López-Vega
Infantil y juvenil: La mano entera de Pepe Monteserín
Columnismo literario: Alberto Piquero


Año 2003
Novela en castellano:
El palacio azul de los ingenieros belgas de Fulgencio Argüelles
Novela en asturiano: Meditaciones nel desiertu de Xuan Bello
Poesía: La herencia del silencio de Pelayo Fueyo y Sobre l’arena de Taresa Lorences
Infantil y juvenil: El puente de los cerezos de Blanca Álvarez
Columnismo literario: Ricardo Labra


Año 2004
Novela en castellano: Se detuvo el mundo de Pepe Monteserín
Novela en asturiano: Les ruines de Xandru Fernández
Poesía en castellano: Autopsia de José Luis Piquero
Poesía en asturiano: Pallabres de payaso de Miguel Allende
Infantil y juvenil en castellano: La piedra de la culebra de Milio Rodríguez Cueto
Columnismo literario: Javier Cuervo


Año 2005
I Premio de las Letras de Asturias: Gonzalo Suárez
Novela en castellano: Los Caballos Azules de Ricardo Menéndez Salmón
Novela en asturiano: Carretera Ensin Barru de Naciu Varillas
Poesía en castellano: Noche de Francisco Álvarez Velasco
Poesía en asturiano: Llaberintos de Miguel Rojo
Infantil y juvenil en castellano: Bailaremos en el río de Carmen Gómez Ojea
Infantil y juvenil en asturiano: Ensin párpagos de Pepe Monteserín
Columnismo literario: Francisco García Pérez


Año 2006
II Premio de las Letras de Asturias:
Marta Portal y Ángel González
Novela en castellano:El tiempo de los emperadores extraños de Ignacio del Valle
Novela en asturiano:La banda sonora del paraíso de Xandru Fernández
Poesía en castellano:El Corazón no muere de Fernando Beltrán
Poesía en asturiano:Son del tardíu de Lourdes Álvarez
Infantil y juvenil en castellano:En un bosque de hoja caduca de Gonzalo Moure
Infantil y juvenil en asturiano:Poemes de carambelu de Marisa López Díaz
Texto teatral en castellano:Travesía sobre nieve de Bagdad de Roberto Corte
Narrativa no ficción en castellano:Pabellón de eternos de Fernando Fonseca
Narrativa no ficción en asturiano:La hereá de Xuan Santori Vázquez
Columnismo literario en castellano: Francisco Álvarez Velasco
Columnismo literario en asturiano: Columna titulada Igor in memoriam de Miguel Rojo

Año 2007
III Premio de las Letras de Asturias:
Luís Fernández Roces
Novela en castellano: Mensajes de un mundo dibujado de Antonio Valle
Novela en asturiano: El buscador d'hestories de Cristina Muñiz Martín
Poesía en castellano: El final del cuento de Inés Toledo. Mención especial: La raíz de la luz de María Antonia Álvarez Álvarez
Poesía en asturiano: La mirada aliella de Antón García
Infantil y juvenil en castellano: Los caminos de Piedelagua de Mónica Rodríguez
Infantil y juvenil en asturiano: Garulla. Antoloxía del ritmu de Severino Antuña y Vicente García Oliva.
Narrativa no ficción en castellano: Satán. La otra historia de Dios de Alfonso Fernández Tresguerres. Mención especial: De Büchner a Basarov de Moisés Mori
Columnismo literario en castellano: Diego Medrano

Año 2008
IV Premio de las Letras de Asturias: José María Martínez Cachero
Novela en castellano: Derrumbe de Ricardo Menéndez Salmón
Novela en asturiano: Desierto
Poesía en castellano: Los círculos concéntricos de Alejandro Céspedes
Poesía en asturiano: El Robinson Astur de Elías Veiga
Cuento en castellano: No gana uno para sustos de José Luis Espina
Cuento en asturiano: La fábrica de lluz de Xuan Santori
Infantil y juvenil en castellano: El viaje de Tin y Ton de Miguel Rojo
Infantil y juvenil en asturiano: Les coses que-y presten a Fran de Berta Piñán
Narrativa no ficción en castellano: A Mordiscos de Jesús Palacios
Columnismo literario en castellano: Pedro de Silva
La foto del Premio "Apolo" es de Pablo Lorenzana

viernes, 1 de octubre de 2010

Juan Cueto gana el V Premio de las Letras de Asturias



El jurado del V Premio de las Letras de Asturias concedió ayer el galardón al escritor y ensayista Juan Cueto (Oviedo, 1942) . Los miembros valoraron la trayectoria como ensayista y articulista así como sus sucesivas aportaciones a las letras asturianas, tanto desde su visión crítica y original de la modernidad como también desde la dirección de la Enciclopedia Temática de Asturias o el lugar ya emblemático que posibilitó para la literatura y otras disciplinas en la revista Cuadernos del Norte.

En esta ocasión el jurado estuvo formado por Carmelo Fernández, José Havel, Manolo D. Abad, Ernesto Colsa, Javier Lasheras, Mariano Arias, Miguel Rojo y Violeta Varela. El premio, consistente en la ya tradicional obra de Jaime Herrero, Apolo, le será entregado el próximo jueves, 7 de octubre, a partir de las 8 de la tarde en el Salón de Actos de Cajastur de Oviedo, junto al resto de galardonados en los XI Premios de la Crítica de Asturias.

Arthur Penn (1922-2010)


Nuevo libro de Edward Bunker


Toni Curtis (1925-2010)


Gloria Stuart (1910-2010)