lunes, 30 de mayo de 2011

"Neo Noir.Cine Americano Moderno" en las noticias de TPA








En las noticias de la Televisión del Principado de Asturias han incluido este estupendo reportaje sobre el libro "Neo Noir. Cine Americano Moderno" de Jesús Palacios en el que también participo.

http://www.rtpa.es/sociedad:%27Neo-Noir.-Cine-negro-americano-moderno%27-de-Jesus-Palacios_111306755048.html












Leftfield & John Lydon "Open up"

">

Public Image Limited acabaron su sensacional actuación en el Primavera Sound con una versión arrolladora de este tema donde su vocalista acompañaba a Leftfield. Muchos indocumentados (¿vieron el concierto, lo escucharon? hablaron de "sólo para nostálgicos". ¡Reid conmigo!

sábado, 28 de mayo de 2011

Diario del festival Primavera Sound 2011 (IV)








"Indignació"




Viernes 27 de mayo de 2011



Nos desayunamos con las imágenes de la violencia policial en la Plaza de Catalunya contra los allí acampados y la palabra "indignació" será la que aparezca en letreros improvisados en muchas de las camisetas de los asistentes y también en un par de carteles repartidos en el recinto festivalero. Poco más que comentar con lo que bien resume esa palabra. "Indignació". Me llega un mensaje en el que se insta a que el 30 de mayo todos saquemos 155€ de nuestras cuentas bancarias (los que tengan esa cantidad, claro) a modo de una nueva protesta. A ver cómo sale...



Matamos el tiempo de espera a The National, a los que esperamos con ansia viendo primero un poco de Avi Buffalo, que culminan su concierto con brillantez y oficio. Del escenario San Miguel, el principal, nos trasladamos al Ray Ban donde The Monochrome Set desafían al sol y al pasado. La banda encabezada por el hindú Bid se ha vuelto a reunir como tantas otras tratando de reverdecer viejos laureles con su peculiar pop, trufado de una psicodelia que queda delatada en la camisa y el pañuelo que luce el canadiense Lester Square. No suenan excesivamente convencidos y se les acumulan los problemas: saturación de graves constante, la guitarra de Bid que deja de sonar... De modo que su resurrección se queda en un poco convincente concierto. Regreso al escenario principal para ver a M. Ward, al que le he perdido la pista en los últimos años. Su indie-folk de raíces americanas se despliega a dos baterías, resultón y con un tramo final un poco más eléctrico, sin que, en ningún momento, Ward se quite sus gafas oscuras (¿resaca?).



El momento de The National se acerca. Antes me encuentro con el periodista musical Nando Cruz, a quien hace años que no veo. Queda en enviarme el libro que acaba de publicar sobre Los Planetas. Las oleadas de gente en dirección al escenario Llevant -en la otra punta del recinto del Fórum- hacen presagiar un lleno hasta la bandera. Colas interminables para las cervezas y en los servicios y a buscarse un buen hueco. El sistema ya funciona pero sólo se emplea en unas pocas barras. En las otras ha habido que recurrir al dinero puro y duro y también se han podido ver más colas para la devolución de lo que muchos habían cargado en sus tarjetas.



La noche va desplegándose sobre Barcelona cuando The National toman las tablas ante el enardecimiento del público. No cabe un alfiler y se tiene la constatación de que este va a ser uno de los grandes conciertos del festival. Los estadounidenses han tenido que trabajárselo durante muchos años sin que nadie mostrase el interés que se ha desbordado con su quinto álbum "High Violet", el que, por fin y con gran merecimiento, les ha encumbrado a lo más alto. Escuchar el "Bloodbuzz Ohio" en las gargantas de todos los asistentes es la señal de que este concierto será inolvidable. The National se encuentran en ese momento dulce en que coinciden su propio estado de forma y la comunión con un público deseoso de sus canciones. Que las tienen, muchas y muy buenas. A veces, los caminos retorcidos son los mejores, penar en desiertos de incomprensión hasta lograr el reconocimiento y que este logro ya no les abandone más. De momento, reforzado por un trompeta y un trombón, el quinteto despliega todo su mejor hacer con la permanente figura de Matt Berninger haciendo suyo el escenario, moviéndose como un león enjaulado por él, brindando constantemente con vino por saber que su momento ha llegado. Para el final se reservan el momento festivalero para el recuerdo: si el jueves Nick Cave se había dado un baño de multitudes bajando a cantar con la audiencia, Matt Berninger no se conforma sólo con estrechar manos sino que se baña -literalmente- en la multitud, cantando con su cuerpo en horizontal sobre el de una masa enardecida un "Terrible Love" para el que el adjetivo "intenso" se queda corto. A diferencia de las recreaciones de oscuridad de Interpol, The National construyen nuevos argumentos y abren nuevos caminos, tanto en las aportaciones estilísticas como en el desarrollo de las canciones y, por supuesto, en la expresión que de las mismas marcan, con las guitarras desbocadas y Berninger desgañitándose, otorgando credibilidad a un todo sensacional.




Tras esto, buscamos reponer fuerzas entre un tránsito de multitudes y hacia el escenario ATP, que varios minutos antes ya muestra su grada repleta, lo que también ocurrirá después con todo el recinto. Un pequeño guiño a los indignados con una pequeña tormenta guitarrera y vuelta a ese rock ensimismado que pierde en las grandes afluencias como las de este festival. Acaba recomendando la familia, lo que nos deja un poco perplejos a todos, el primero uno de sus grandes fans, mi colega Quico Alsedo (El Mundo) que no podía faltar a una cita como la barcelonesa.




Otro de los momentos esperados es el de Deerhunter, quienes con su sensacional "Halcyon Digest" han marcado uno de los trabajos más interesantes y memorables de los últimos meses. La banda encabezada por el cadavérico Bradford Cox (quien padece el síndrome de Marfan)no defrauda con un show pleno de guitarras que tejen un muro donde la psicodelia llena de sensaciones el escenario Llevant. Momentos de hipnótica intensidad de una de las mejores formaciones que uno ha tenido la suerte de ver en los últimos tiempos. En progresivo ascenso y, además, con grandes argumentos en forma de unas canciones que ganan con el contacto en directo. Han coincidido con Explosions in the Sky, pero no lo lamento en absoluto. Hasta me da tiempo a ver el tramo final de Shellac que han logrado encender los pogos entre el público de las primeras filas con su bloque armado de hormigón de rock insobornable.


Intentar acceder al atestado recinto San Miguel, donde Pulp daban carta de naturaleza a su reunión es misión imposible. Mejor para mi espalda, que ya empieza a darme algún problema. Hemos de seguirlo desde una esquina donde también podemos echar un ojo a la pantalla. El personal levita con un Jarvis Cocker que no se está quieto y que no deja hit sin tocar desde "Disco 2000" hasta "Common people". Ya sabemos quien va a ser el elegido por la prensa diaria para las crónicas de este día.


El cansancio comienza a hacer mella mientras esperamos a que salten Battles, nada del otro jueves la verdad, pero que consiguen que todo el público de Pulp se dirija al RayBan. Salgo a la mitad del concierto en espera de que los transportes públicos empiecen a funcionar a eso de las 5 de la mañana. Entramos "a la japonesa" en el tranvía y después metro hasta llegar al ansiado hotel para un descanso que nos vendrá bien para afrontar la jornada del sábado, con mucha y buena miga.


MANOLO D. ABAD




viernes, 27 de mayo de 2011

Diario del festival Primavera Sound 2011 (III)






"¿Qué ocurre cuando se viene abajo el sistema informático?"



Jueves, 26 de mayo de 2011






Llegamos temprano al recinto del Parc del Forum, ávidos de música y con el ánimo por las nubes. Una tarde soleada que resalta el bello entorno donde se asienta el San Miguel Primavera Sound 2011 nos recibe y siempre es bueno el poder acceder rápido para ver cómo van las diversas ubicaciones festivaleras, desde los escenarios a cualquier tipo de instalaciones que se nos ocurran (servicios, barras, merchandising). En el escenario Pitchfork nos esperan a las cinco de la tarde Toundra, cuarteto madrileño de rock instrumental que se presentan reforzados por una violonchelista, otra guitarra acústica y un teclado. Sin presentaciones -no hay micro- el grupo consigue ir envolviendo con sus guitarras a la audiencia hasta alcanzar unos climax muy bien trabajados, más endurecidos que en su segundo álbum, publicado en 2010. Bases musculosas, sólidas, envuelven la hipnosis guitarrera que generan con muy buenos argumentos y capacidad de sugestión elevada a la máxima potencia.


Nos hemos cepillado el concierto sin poder comprar ningún tipo de bebida. Algo que podría haber resultado anecdótico, se acabaría convirtiendo en la noticia de la jornada. Tardan en llegar los ordenadores a las barras ubicadas en los escenarios Pitchfork y San Miguel (luego sabremos que ha sucedido lo mismo en el Llevant) y no es posible atender las demandas de la cada vez mayor cantidad de público que ya se marca la primera de las grandes colas que tendrá que soportar: la de la pulsera identificativa. Poco después nos anuncian que el sistema se ha caído y que la tarjeta de entrada, que se recarga con dinero para pagar a través de ese método informático, no puede usarse. No hay plan b, ni tickets, ni nada. Momentos de caos hasta que entran en juego los mochila-man, esos esforzados chavales que llevan a sus hombros un depósito con cerveza y que suponen la salvación del sediento y hastiado público que se agolpa en interminables colas en la única barra donde sí es posible pagar con la tarjeta. Me pierdo la mitad de la actuación de Triángulo de Amor Bizarro, a quienes vi hace unos meses en Gijón, en esas eternas colas y sólo tengo el consuelo de escucharles a lo lejos... Su intensidad contagiosa, ese potencial eléctrico que los gallegos saben extraer de sus composiciones me sirve de vano consuelo. Una vez sentado en uno de los comedores, espero la llamada del programa de la RPA "La Buena Tarde" para entrar en directo y comentar cómo va el festival. Me llega la música, también hipnótica, de Moon Duo, que actúan en el escenario Ray Ban, mientras trato de hablar con Cristina Natal y Patricia Serna, a las que oigo en la lejanía. Parece que también los teléfonos móviles se han sumado al caos informático...


El intervalo previo a la, esperada por muchos, actuación de Public Image Limited, P.I.L., lo aprovecho para contactar con amigos madrileños y granadinos con los que acudir al escenario Llevant. Nueva cola cervecera -para reponer fuerzas con una pizza, vale el dinero y no hay que esperar- y momentos para los Of Montreal, banda estadounidense programada para la fiesta y los festivales. La caña para los ávidos de baile y desfase, con atracciones escénicas de sobra para entretenerse y no pensar en nada más que danzar y danzar. Quienes desean algo más que un mero entretenimiento y atracciones circenses, bailes de máscaras y espectáculos extramusicales buscan nuevos escenarios donde acudir. Es el momento de P.I.L., una de las bandas que justifican la presencia de muchos en Barcelona. Abren con el esencial "Public Image", una bomba de relojería que pierde parte de su potencial en los habituales ajustes. Todo lo que viene después, sin embargo, es una de esas sesiones insuperables en la que los músicos se recrean en las virtudes de piezas como "This is not a love song", un tremendo y obsesivo, envolvente "Albatross", "Poptones, un contundente "Flowers of romance"... John Lydon berrea entre esos bajos que llenan toda la atmósfera de una furia controlada, mientras Lu Edmunds nos muestra toda la versatilidad que posee a las guitarras y los teclados. ¡Un momento!: pero si está tocando una mandolina chirriante. ¿Y ese banjo increíble que no suena como un banjo precisamente? El show de Edmunds, enjuto tipo con pinta y gestos de pervertido, un señor al que si te lo cruzaras por la calle te haría cambiar de acera -algo parecido a lo que sucede con Warren Ellis, a quien veremos depués- despliega todo un alarde de recursos que, junto a la incansable base rítmica, remata una de esas actuaciones para enmarcar con el colofón en el bis de "This is what you want this is what you get" (ya ni me acordaba de ese disco y menos aún de la canción), "Rise" y, sí, sorpresa un monumental "Open up", la canción que un dicharachero Lydon grabase junto a Leftfield. El tiempo para llegar a Grinderman, que actúan en el escenario San Miguel se nos echa encima, pero nada importa ante tamaña demostración de virtudes. Ha merecido la pena esperar tantos años hasta contemplarles por fin en vivo. Por supuesto, siempre están esos deseosos de agarrarse a fuego a las etiquetaciones y huir (o rehuir) exhibiciones donde no se hace ninguna concesión ni guiño cómplice.


Ni concesiones ni guiños cómplices hay en otro protagonista de los mejores años ochenta (y noventa, y dos mil) Nick Cave. Junto a amigotes de sus Bad Seeds se planteó en 2007 Grinderman y el proyecto ha cuajado con la buena compañía de tipos peligrosos y muy creativos como Warren Ellis y Jim Sclavunos y bien respaldados por el bajo de Martin P. Casey. Destripando blues, destilando un rock pantanoso y chirriante, Cave vuelve a auparse a la máxima intensidad en unas vibraciones que contagian a un público entregado que abarrotaba el escenario principal. La fortaleza y rotundidad que emana de composiciones como "Heathen child" o "When my baby comes" no admite discusiones. Lo que sí nos dejó perplejos fue la canción con la que se despidió: ¿fue el "Sister Ray" de la Velvet?


Nos quedamos con la duda mientras el grupo de granadinos y madrileños con los que estaba se dispersaba en busca de múltiples opciones. Algunos escogen The Walkmen, hay quienes se quedan con Caribou (que repiten), otros como mi amigo Dani Manjón se quedan con Suicide tocando su primer álbum y yo me quedo solo para ver en el escenario Llevant -que suena estupendo- a Interpol. Los neoyorquinos no viven sus mejores tiempos y eso representa un acicate para quienes sabemos que cuando más difícil es convencer más hay que esforzarse. Con un Paul Banks expresándose en un perfecto español, se centran en sus dos primeros álbumes, tocan de refilón su revisable cuarto homónimo álbum y convencen con su lectura del legado de Joy Division al que han sabido imprimirle nuevos bríos desde una perspectiva contemporánea. A estas horas los hombres que acarrean las cervezas se han convertido en las estrellas de la noche y a su alrededor se generan improvisadas colas a la busca del refresco cervecero con el que compartir tantas horas de festival. El sistema sigue, caprichoso, funcionando en unas barras sí y en otras no, con lo cual hay que manejar tarjeta y dinero con habilidad. Recupero fuerzas con una pizza y me pierdo a unos Flaming Lips que se montan su particular fiesta de confetis. He acudido al escenario ATP a ver qué tal se lo montan Salem y la experiencia es un fiasco. Otro nuevo hype, otro timo de la estampita. Saludo a Frank Rüdow, afincado ahora en Barcelona tras su experiencia gijonesa con Manta Ray. Es el momento de los extraordinarios Lüger, una banda hecha y derecha, plena de intensidad que también se trabaja paisajes hipnóticos desde una perspectiva donde no faltan las raíces en el krautrock. Marcialidad solemne para un concierto soberbio.


Todos quieren ver a El Guincho, la gran sensación anual para muchos. Madrileños y granadinos se han reagrupado y paso el aburrimiento que este nuevo hype a la española me produce poniéndome al día con amigos que hace unos años que no veía. De regreso al hotel, primero en el tranvía y luego en el enlace del metro, pienso que, a pesar de los problemas con tarjetas, dineros y sistemas informáticos, este primer día en el Fórum (y segundo de festival) ha merecido la pena. Mucho. Y lo he exprimido al máximo.


MANOLO D. ABAD






jueves, 26 de mayo de 2011

Diario del festival Primavera Sound (II)






"Sombras en la noche"

Miércoles, 25 de mayo de 2011.


Las primeras horas del día en Oviedo transcurren a toda velocidad. Apenas si he tenido tiempo de hacer las maletas, cuando menos de poder escuchar a algunos de los participantes en el festival ni de prepararme el necesario plan para ver cuáles serán las actuaciones elegidas. De modo que, casi sin solución de continuidad estoy metido en el avión que, nada más aterrizar, sortea una tormenta con buen aparato eléctrico en Asturias (lo cual es bien extraño, sí).


Barcelona nos recibe con 30º de temperatura y un sol reluciente que se cuela por cada poro del cuerpo.Por fortuna, la humedad no es asfixiante. Un pequeño descanso en el hotel, donde me doy un reparador baño, consigo acordarme de la contraseña del ordenador de mi madre -el mío está reparándose, otro de esos problemas prefestivales de los que hablaba ayer- y poner en marcha el wifi.


Cuando llego al Poble Espanyol son las 18:50 y, viendo la enorme cola para acreditarse, ya sé que apenas podré disfrutar de Comet Gain. Sé que es en el propio Poble gracias a que, vía facebook, mi amigo y veterano de múltiples festivales y conciertos Xavi Mercadé (entrad en su página en la lista de enlaces a vuestra derecha), uno de los mejores fotógrafos de rock del estado, me ha pasado los horarios y lugares. Esperando en la enorme cola es cuando uno se da cuenta de las enormes dimensiones del festival. Accedo al recinto a eso de las 20 h y aún permanecen Comet Gain desplegando sus armas. Sólo puedo verles dos canciones que apenas me sirven para hacerme idea de su propuesta mientras relleno mi tarjeta del festival con euros para el canje de bebidas en la barra. El sistema no me convence mucho, la verdad, porque en determinados momentos se producen enormes colas pero, si se trata de terminar con el dinero de papel y esto sirve para que se talen menos árboles, bienvenido sea.


Accedo a la recoleta plaza porticada del Poble y rememoro actuaciones de los dos Primavera Sound que vi allí: Sonic Youth, Tindersticks, unos White Stripes en medio de una intensa lluvia y, claro, Echo & The Bunnymen. Aún recuerdo aquella mañana en que, tras entrevistar al grupo francés Programme y ver una película de Dario Argento, escuché los acordes de una de sus canciones mientras comía junto a mi buen amigo, el fotógrafo Joan Fitó, que tantos festivales siguió para mi revista "Interferencias". Me asomé a esa misma plaza del Poble Espanyol, desierta en ese momento y ¡tachán! ahí estaban Echo & The Bunnymen probando sonido. Me quedé a la prueba completa y, en una parada, Ian McCulloch me hace un gesto imitando la postura en la que estaba, con las manos en los bolsillos de mi pantalón. Le devuelvo un gesto con mi pulgar alzado, McCulloch sonríe y habla con sus compañeros. Coge el micro y me ¡dedica una canción! "Nothing lasts forever".


Mientras tomo posiciones en la plaza, comienzo a encontrar asturianos a los que saludar, entre ellos José Antonio Vega, estupendo dj y verdadero enfermo de la música y de los festivales. Me cuenta el proyecto que ha realizado para el Festival do Norte, en Galicia, con adolescentes, explicándoles las múltiples salidas de trabajo que se presentan dentro de un festival. La idea me encanta y consigue relajarme de la ansiedad que tengo por ver de nuevo -creo que es la quinta o sexta vez- a Echo & The Bunnymen. La gran novedad es que van a tocar sus dos primeros álbumes "Crocodiles" y "Heaven up here". Este es uno de mis discos favoritos desde los años en que llevaba esas crestas afterpunk entre el propio McCulloch y Nick Cave, los tiempos en que junto a Fernando Abargues y Toni Casaprima pergeñábamos nuestro propio proyecto La Tortuga de Sheffield... Huuum, dejémonos de nostalgias, aunque algo de eso hay en el sobrio escenario barcelonés decorado con un camuflaje que también alcanza a las ropas de McCulloch, el gran Will Sergeant y sus otros cuatro músicos que ocupan los lugares de Les Pattinson y el fallecido Pete de Freitas. Juntos cuajaron unos álbumes históricos (la palabra aquí sí que es adecuada) que supusieron una de las piedras angulares del after-punk, o post-punk como ahora se ha impuesto. En aquellos años se hablaba también de neopsicodelia como la etiqueta preferida. Ambientaciones oscuras, entre sombras y humo, guitarras que invaden cada uno de los rincones de unas atmósferas cargadas. Comienzan con "Heaven up here" y "Stars are stars", pero no es hasta que el sol se pone del todo y las sombras llenan todo el recinto que la extraña fuerza de esas composiciones termina por imponerse. De acuerdo, Big Mac parece más preocupado en resaltar su militancia futbolera en el Liverpool (anti-Manchester United, pues) y en ponerse a gusto con constantes lingotazos a sus bebidas, pero aún así logro disfrutar. Canciones que nunca había podido escuchar en vivo, temazos inmensos como "Show of strength" o el vibrante "With a hip" me llevan a un culmen que se remata con un intenso "Over the wall", pieza esencial que nunca falta en sus conciertos. Brillan temas como "Happy death man" o "Rescue" a pesar de los pesares, una voz de McCulloch que, a sus cincuenta y dos años, ya no es la misma. El bis se remacha con un crescendo que discurre por "Bring on the dancing horses", "Nothing lasts forever" y, para dejarnos con buen sabor de boca, "Lips like sugar". Cuando las luces se apagan, me saluda Guillermo Z. del Águila (Rockdelux), otro amante de los de Liverpool y de esos sonidos de neopsicodelia. Hablamos de la voz de McCulloch, de otras voces que se marchitan y han de adaptarse a nuevas composiciones y proyectos y, cómo no, de fútbol. Me recuerda su sportinguismo militante y la esperanza de que "su" Granada ascienda. A ver.


Aprovecho con Vega para comer algo y regarlo con unas cervezas. Una baguette de jamón natural, 7€. Está claro: Barcelona es bona si la bolsa sona. Comienzan Caribou y Vega me cuenta su concierto en un festival berlinés en un increíble hangar, una de esas obras fastuosas de la ingeniería nazi. Aunque al principio no me dicen nada, poco a poco, a base de envolventes loops, unos ritmos bien trabajados, la luminotecnia bien adaptada y alguna que otra melodía atractiva (algo desaprovechada quizá) logran que pasemos un buen rato. Cuando terminan, aún tenemos ganas de darnos una vueltecilla por la noche de la Ciudad Condal. Una cerveza en el Tequila, un bar en cuya barra se ofrecen unos cascos para escuchar con más nitidez la música y un vino blanco del Penedés antes de cogerse otro taxi más (aquí sí que nos dejamos dinero) y de regreso al hotel. Que el jueves nos esperan P.I.L., Grinderman, Interpol, Flaming Lips... Prometedor.


MANOLO D. ABAD


Foto de Caribou:José Antonio Vega

miércoles, 25 de mayo de 2011

Diario del Festival Primavera Sound 2011 (I)




De las leyes de Murphy




No recuerdo un festival (y ya empiezan a aproximarse al centenar) sin que, en las vísperas, ocurriese algún que otro acontecimiento negativo: Amiguetes con los que ibas a compartir coche que se rajan a última hora (quién sabe si en algún momento tuvieron intención de ir), otros que habían prometido el alojamiento de un familiar que te dejan sin lugar donde dormir por lo mismo... Siempre -no me pregunten por qué- sucede algo. En estos tres años pasados desde mi último gran festival, estos hechos adquirieron la suficiente gravedad como para que tuviera que suspender mis planes, incluso con bastante anticipación. Corramos un tupido velo sobre eso.



El último de los percances me sucedió en septiembre pasado, cuando la víspera de mi partida al Festival Turborrock, con todo cerrado, las acreditaciones, compañeros de viaje que no se rajaron a última hora, un alojamiento (que resultó toda una aventura en sí mismo), mientras bajaba las escaleras de mi trabajo, me quedo prácticamente cojo con un dolor terrible en el gemelo y tobillo izquierdos. Pasé un maravilloso fin de semana postrado pensando en que mi oportunidad de ver por vez primera a grupos que me encantan como los Hoodoo Gurus (en la foto) o Redd Kross se había ido al garete.



Fue encender el televisor el domingo y, aparte de acampadas y elecciones, me topé con una nueva amenaza: otra nube tóxica emitida por un volcán islandés. Pensé en lo peor, pero hoy miércoles parece que se aclara el cielo y que podré tomar en unas horas mi avión con destino a Barcelona...



Aunque en el correo electrónico donde la organización del festival San Miguel Primavera Sound 2011 me dio mi localizador para acreditarme aseguraban que la víspera del comienzo de las actividades nos informarían de dónde y cómo conseguir nuestra (preciada) acreditación, a esta hora -9:12 a.m.- aún no hay ni rastro en mi cuenta de correo. Esperemos, quizás sea demasiado temprano.



Ayer fue uno de esos indeseables días horribles donde las conjunciones de desgracias parecían enfrentarse como unos elementos indeseados contra mi intención de acudir al festival. Como muchas proceden del trabajo que me da de comer, correremos un velo bien tupido y olvidaremos dichas dificultades. Porque al fin y al cabo, se superaron. Incluido un portátil más envenenado por los virus de lo que pensaba. Tendré que tomar prestado otro para establecer una segunda comunicación de este blog cuando lleguemos a nuestro hotel y comencemos a entrar en materia. Crucemos los dedos hasta entonces.




MANOLO D. ABAD

sábado, 21 de mayo de 2011

Miguel Barrero entrevista a Manolo D. Abad a propósito de "Vasos sucios en la madrugada"








Ahora que con la encuesta "Las Mejores Obras de la Literatura Asturiana Contemporánea" de la revista "Biblioasturias" mi libro de relatos "Vasos Sucios En La Madrugada" vuelve a estar de actualidad, aprovecho para retormar esta estupenda entrevista que me hizo Miguel Barrero en septiembre de 2008 para el semanario "Les Noticies".

Manolo D. Abad "Muchas veces acabamos dándole la espalda a la realidad"

El periodista y crítico musical Manolo D. Abad (Oviedo, 1968), colaborador de "Les Noticies" y "El Súmmum" entre otras publicaciones, se da a conocer como escritor con "Vasos sucios en la madrugada" (Septem), un libro que reúne catorce relatos cortos.

Después de muchos años dedicándose al periodismo musical, "Vasos sucios en la madrugada" es su primera incursión en la narrativa de ficción. ¿Se trata de un camino que empezó a explorar recientemente o estamos ante el primer fruto de un esfuerzo largo y silencioso?

Soy una persona que no confía demasiado en sus posibilidades. Siempre estuve muy centrado en la crítica musical, y cuando pensé en dedicarme a la literatura, en 1998, se cruzó en mi camino la revista "Interferencias", que no me dejaba espacio para más porque me ocupaba mucho tiempo. Fueron unos años muy bonitos, pero, en un momento dado, pensé que merecía la pena pararse y comenzar a trabajar ese aspecto literario que había dejado suspendido. Escribí un primer libro de relatos, "Insolaciones", que se ha acabado quedando inédito y "Vasos sucios..." fue gestándose desde el año pasado, cuando me planteé escribir una serie de relatos desde una perspectiva diferente, siguiendo una línea narrativa más tradicional, y la editorial se interesó enseguida.

Leyendo el libro queda claro que los relatos que lo componen fueron escritos con una intención unitaria, que la idea es que todos ellos formen un conjunto homogéneo.

Sí. Siempre trabajo con una idea general que va teniendo ramificaciones. "Insolaciones" estaba centrado en el calor, en el modo en que nos influye, en una línea similar a "El extranjero" de Albert Camus. En este caso, lo que me interesaba era tratar el tema de la delación desde varios puntos de vista distintos, y siempre contando una historia que tiene su punto central en el crimen, pero que, a la vez, encierra otras muchas historias dentro. De algún modo, esos crímenes, que cada vez se narran desde una perspectiva diferente, desde personajes que se relacionan de formas distintas con el hecho criminal, dan pie a otros temas que también están ahí: el azar, la fina línea que separa la vida de la muerte, la fragilidad de las relaciones humanas cuando están expuestas a situaciones críticas...

De hecho, aunque el libro pueda considerarse, de un modo general, una obra de género negro, cada uno de los cuentos va ahondando en distintas problemáticas que muchas veces acaban alejando las historias de ese enigma que planea sobre casi todos los relatos.

Sí. Creo que uno de los grandes aciertos de la serie negra fue que no se quedó sólo en historias criminales y trascendió las tramas "mecánicas" de autores como Agatha Christie, que se centraban en un misterio y en su resolución. El género negro se enriqueció mucho hablando de otras cosas, ampliando su ámbito a temas sociales. Además, sirve para hablar de la realidad desde un punto de vista muy interesante. En mis relatos hay muchas sugerencias que alejan los textos de lo que podríamos considerar serie negra típica. Quizás el único cuento que se puede definir como típicamente negro es el último "Blackout", que fue escrito precisamente con esa intención, aunque de todas maneras también hay ahí muchas referencias con las que quería darle más matices a la historia.

Además de describir esa realidad, hay bastantes momentos críticos contra esa misma realidad.

Por supuesto. Muchas veces acabamos dándole la espalda a la realidad. Como escritor, como persona y como lector me interesa mucho la realidad en la que vivimos. Es algo tan apasionante que algunas ocasiones parece que la gente le tiene miedo, que no se atreven a vivir la vida con todas sus consecuencias. Creo que podemos definir la sociedad en la que vivimos como "la sociedad del silenco", igual que en aquella canción de Lagartija Nick en la que cantaban aquello de "la sociedad del silencio vuelve a enmudecer". Muchas veces quedamos mudos, cerramos los ojos ante situaciones que están frente a nosotros, nos engañamos diciendo que no tienen nada que ver con nosotros, cuando la verdad es que lo que no queremos es sufrir ni padecer ni involucrarnos en nada.

La razón de la ficción

En ese sentido, en "Vasos sucios en la madrugada" hay relatos que parecen inspirados en experiencias vividas por usted en primera persona, pero también otros que tienen que ver con las historias que leemos en los periódicos.

Sí. Hay relatos que están inspirados en noticias muy concretas, pero jamás tomo una situación para desarrollarla tal cual es. Puedo coger esa situación y llevarla al punto de vista de alguien. A partir de ese momento, la historia corre libre y el contenido que se le acaba dando puede ser totalmente distinto a la realidad. Se trata de partir de un acontecimiento e imaginar, que para eso estamos hablando de narrativa de ficción.

En el libro aparecen una serie de tópicos cercanos al mundo de la música, y más concretamente del rock.

El término "tópico" me parece excesivo. El otro día, Silvia Grijalba y yo hablábamos de que existe una generación, que es la mía, que está muy influída por la música porque fue un elemento que nos llevó a mucha experiencias o que nos vino acompañando a lo largo de nuestra vida. Creo que en el libro la música es algo que está presente y que acompaña a algunos personajes, pero también hay otros que no tienen nada que ver con ella.

Me refería a que todo el libro respira ese ambiente noctámbulo que se relaciona con la estética del rock, y que es algo que se refleja ya en el mismo título y en la foto que ilustra la portada.

Es verdad que el título y la portada pueden marcar un poco ese camino, pero no es la tónica general del libro. Por ejemplo, el cuento "Mata a un jubilado (No es pecado)" no tiene nada de nocturno ni está cercano a esa estética del rock de la que habla, aunque lleve el título de una canción de los primeros años de Seguridad Social y tampoco en "La memoria del búho" aparecen esos elementos, aunque sí es cierto que la nocturnidad juega un papel importante. Me parece un elemento muy rico para narrar historias.

Sencillez expresiva

Los autores noveles suelen caer en el pecado de incurrir en un barroquismo excesivo o de buscar un lucimiento en el uso del lenguaje que no se ve en "Vasos sucios en la madrugada". Usted hace una apuesta por un estilo sencillo, con una adjetivación muy ajustada y despojado de elementos retóricos, que resulta telegráfico en algunas ocasiones. Una búsqueda de la sencillez.

Una sencillez que muchas veces es lo más difícil de encontrar. Opto por eso, y además es una opción que me gusta y me parece muy atractiva, pero no por ello exenta de dificultades. Quizás el hecho de que un autor novel no busque tanto el barroquismo tenga que ver con que estoy empezando más tarde de lo que empezaron otros (risas).

Como ya hemos dicho, "Vasos sucios en la madrugada" es el libro con el que usted debuta como narrador de ficción. ¿Tiene entre manos algún proyecto que le siga llevando por ese camino? ¿Piensa volver a centrarse en el periodismo musical?

Estoy trabajando en otro libro de relatos que quiero terminar dentro de un mes o un mes y medio, con la intención de sacarlo lo antes posible, quizás a principios del año que viene, siempre que a la editora le guste. La idea es que sea algo parecido a "Vasos sucios en la madrugada", en el sentido de que también va a ser una obra unitaria, aunque en esta ocasión, el aspecto criminal no va a tener una importancia tan grande ni va a ser el desencadenante de todas las tramas, que sí van a estar protagonizados por personajes en situaciones extremas.

Al mismo tiempo, estoy pensando en otros proyectos. Hace unos diez años, en la época en la que empecé a editar "Interferencias", estaba escribiendo una novela que se quedó sin acabar y que quizás retome ahora, pero no lo tengo claro. Lo que sí sé es que estoy atravesando una buena etapa creativa: Tengo bastantes ideas y voy tomando nota de todas ellas, aunque aún no sé dónde me van a llevar.

MIGUEL BARRERO




martes, 17 de mayo de 2011

Hoy en Madrid


Presentación de la novela de Esteban Gutiérrez Gómez "La Enfermedad del Lado Izquierdo" (Ed. Eutelequia) en la Librería Tipos Infames (c/San Joaquín, 3) a las 20 h. Intervienen (Además del autor) Gsús Bonilla (poeta) y Mario Crespo (escritor).

lunes, 16 de mayo de 2011

Igloo "Zumo V"

">

Todo va a peor
Aunque digas que no es cierto
Entre los árboles
Ojos que me fascinan
Y qué más me da
No puedo dejar de sangrar, ni quiero
Prefiero mirar al sol
Mi teoría del caos
Y lo absurda que resulta
Y qué más me da
No puedo dejar de sangrar, ni quiero
Prefiero, prefiero sangrar

domingo, 15 de mayo de 2011

Havalina "Por la noche"

">

jueves, 12 de mayo de 2011

Hoy en Oviedo



Sonido Alfredo + Nicotine´s Orchestra en La Antigua Estación a las 20:30 h. 7€

miércoles, 11 de mayo de 2011

Las canciones de hoy de "La Abadía Musical"



Hoy en el primer especial (habrá otro más, que nos hemos quedado muy cortitos) dedicado al Agapo y a la generación de grupos que pasó por su recinto del espacio "La Abadía Musical" del programa de RPA "La Buena Tarde" hansonado las siguientes canciones:



SEX MUSEUM Friends

LOS MACANA Radio go

LOS POTROS (en la imagen su primer EP, la foto, sí, es en Sta María del Naranco obra de mi compadre, el conocido fotógrafo Luis Hevia) Little girl

LOS ENEMIGOS John Wayne

LOS ENEMIGOS Odio los number one

LAS RUEDAS Estás tú bien

PLEASURE FUCKERS Masacre en el discobar

LOS DEL TONOS Soy un hombre enfermo


Concierto recomendado: Igloo + Okasno, el viernes 13 de mayo a las 21 h en La Antigua Estación de Oviedo. IGLOO Años luz


Y no dio tiempo a más. En el tintero se quedaron Los Cardiacos, la UVI, Los Marañones, Angel y Las Güais,.. tantos y tan buenos. Volverán a sonar. Espero (y deseo).

lunes, 9 de mayo de 2011

Biblioasturias #19



Aquí os dejo el enlace donde podéis acceder a un pdf con el ejemplar de la revista de las bibliotecas asturianas "Biblioasturias", donde se incluye la encuesta "Las Mejores Obras de la Literatura Asturiana Contemporánea" y en la que mi libro de relatos "Vasos Sucios En La Madrugada" alcanzó el 13r lugar.





viernes, 6 de mayo de 2011

Hoy en Avilés






LA IX NOCHE DE CULTO DE JESÚS PALACIOS






Brit trash cinemA

*CORRUPCIÓN (Corruption). G. B., 1968. D.: Robert Hartford-Davis. I.: Peter Cushing, Sue Lloyd, Noel Trevarthen. Color, 91 m.

Un delirante plagio de “Los ojos sin rostro” de Georges Franju, casi digno del mismísimo Jess Franco, con un Peter Cushing desatado, que jamás habría podido imaginarse nadie. Fiestas salvajes en el Swinging London de los 60, asesinatos sexuales, free jazz, guapas modelos desfiguradas cruelmente y un rayo láser descontrolado. Ver para creer.

*EL HECHIZO (Witching Time). G. B., 1980. D.: Don Leaver. I.: Jon Finch, Patricia Quinn, Prunella Gee, Ian McCulloch. Color, 60 m.

El primer episodio de la mítica serie Hammer House of Horror, conocida en nuestro país como “La Casa del Terror”. Tras abandonar la gran pantalla, la Hammer se refugió durante un breve tiempo en la pequeña, pero sin olvidar sus virtudes principales: desnudos gratuitos, argumentos improbables y buenos actores –Jon Finch- al borde del ridículo. Brujería, sexo y celos, como en los tiempos del bueno de Will (Shakespeare).

*VAMPIROS (Incense for the Damned). G. B., 1972. D.: Robert Hartford-Davis. I.: Patrick McNee, Peter Cushing, Alexander Davion, Edward Woodward. Color, 87 m.

Una joya del trash británico, tan absolutamente trash que ni su director (¡Sí: el mismo de “Corrupción”!) quiso firmarla con su nombre, estrenándose en su día firmada por Michael Burrows, seudónimo de Hartford-Davis. Aunque se rodó en 1969, no se distribuyó hasta 1976, con excepción de algunos pases en 1972. Existe una versión francesa con insertos de orgías pertenecientes a otras películas… O sea, un auténtico clásico de la exploitation. Nunca se vieron tantos actores de prestigio ingleses en un subproducto tan absurdo y delirante: mitos griegos, desnudos gratuitos, bailes estilo Zorba, vampirismo sexual, neopaganismo, sadomasoquismo, rebeldía estudiantil, antropología barata, homosexualidad, chistes racistas, visitas turísticas, sectas psicodélicas, disciplina inglesa, trepidantes persecuciones en burro… ¡No le falta de ná!

Y ADEMÁS…

Tráilers míticos de filmes no menos míticos (“Witchfinder General”, “Los brujos”, “Drácula 73”, “Viaje al mundo perdido”…), videoclips del mejor/peor britpoprock, cuentos de ultratumba y documentales varios. No te pierdas la fiesta del Brit Trash: el exquisito cine-basura de terror y fantasía que le gustaba ver al difunto Benny Hill.






En la Casa de Cultura a partir de las 23:30 h.


martes, 3 de mayo de 2011

13º












No puedo negar mi sorpresa cuando desde el facebook de la revista Biblioasturias mostraron los resultados de la encuesta "Las Mejores Obras de la Literatura Asturiana Contemporánea", que realizaron desde el 15 de febrero al 30 de marzo pasados. El período de tiempo abarcaba desde 1970, participaron 452 personas y se escogieron 186 obras diferentes. Y, entre todas ellas, "Vasos Sucios En La Madrugada" logró situarse ¡¡¡decimotercera!!!


Todo un éxito para quien suscribe, no me cabe duda. Podéis haceros con el ejemplar correspondiente en las bibliotecas y librerías de Asturias y, pronto, estará el pdf disponible en la red. Gracias a todos los que me habéis votado. Espero que sirva para que muchos, bien a través de las diversas bibliotecas donde se encuentran disponibles ejemplares, bien solicitando un ejemplar para su compra en alguna librería de confianza, leáis (y, espero, disfrutéis) de "Vasos Sucios En La Madrugada". Que, a fin de cuentas, es uno de los aspectos principales para quien escribe.

lunes, 2 de mayo de 2011

The Saints "Photograph"



There is a photograph in a haunted room
filled with memories that have gone too soon
& as I pass by every day
I say why does it make me feel this way...
There is life in the setting of the sun
& you know I think that it should go on
but as it turns around I have to say
Why does it make me feel this way....
Laughing sun & laughing moon
I know they sould be & I want to be to
but as it turns out I have to say
Why does it make me feel this way.....

Ernesto Sabato (1911-2011)





La muerte del gran escritor argentino me pilló fuera, en plenas vacaciones, lejos de internet. Pero no me queda por menos recordar al autor de "El Túnel", una de mis novelas favoritas de siempre. Cuando me hice socio de la AEA (Asociación de Escritores de Asturias) escribí este pequeño texto recomendándola. http://www.escritoresdeasturias.es/escritores/A/manolo-d-abad/lecturas-recomendadas.html


Ahora, como homenaje a este grande de la literatura, aprovecharé para releerla.