Deslices

Deslices

domingo, 30 de junio de 2013

"Supersticiones"


Crónicas de Vestuario. –

“Supersticiones”

Seguro que muchos de ustedes no lo sabían: la Copa Confederaciones está maldita. Maldita para aquellos que pretendan ganar el Mundial que se disputa al año siguiente. En su corta historia como trofeo bendecido por la FIFA, la Confecup ya ha tenido tiempo de alimentar su propio mal fario. De ahí que sean muchos los que no desean que España la gane, o a la inversa, a la espera de que el negro designio vuelva a hacerse realidad. Pero, al igual que los récords, las maldiciones están para ser superadas. A golpe de victorias, las que realmente cuentan.
Los futbolistas más supersticiosos son, sin ningún género de dudas, los porteros. Al menos en lo que a mi experiencia como “hombre de fútbol” se refiere. Cuando trabajaba como utillero me tocó un guardameta que se había formado en las categorías inferiores del Real Madrid (había coincidido en el “C” nada menos que con Iker Casillas) y que reunía un montón de supersticiones y rarezas. En cuanto a su vestuario, opté por guardarle un lugar especial en una de las estanterías de mi cuarto de trabajo para albergar en ella las dos camisetas de tirantes (raída la de los partidos; nueva la de los entrenamientos), los pantalones, guantes y las medias correspondientes, así como las vendas a usar. Ricardo solía ser el primero en llegar al vestuario, el primero en salir de él y se situaba en la parte derecha de las banquetas… en el primer lugar. Una bellísima persona por otra parte, como tendría tiempo de comprobar. Y es que, a veces, sucedían cosas extrañas, como en el partido que nos llevó a enfrentarnos con el Tuilla en su campo, en aquellos años una superficie de una arena dura y amarillenta que costó dios y ayuda sacar de la ropa de los jugadores. Porque aquel domingo llovía, el cielo era negro y a punto estuvimos de irnos al río Nalón cuando el autobús trató de esquivar un adelantamiento improcedente. Por más que busqué, el pantalón que Ricardo usaba en los partidos ¡había desaparecido! Llevé unos largos que usaba en los entrenamientos, pensando que ante el roce con la arena podrían valer. Su “pantaloneta” –él la llamaba así- no apareció y aún recuerdo la vergüenza de no poder darle su prenda en aquel momento, ese partido con sabor a encerrona, entre la lluvia, el recibimiento hostil y la proximidad del público. Vencimos 0-1 con un partidazo de Ricardo, el mejor de sus tres meses con el equipo (en el mercado de invierno ficharía por la Leonesa, entonces en 2ªB) y que fue destacado por toda la prensa regional. A él le tocó acompañarme con todo el material usado después del partido. No estaba de muy buen humor: “No vuelvas a hacerme algo así”. Semanas después, en una de las cenas del equipo –se celebraban el jueves de cobro mensual- tuvimos ocasión de hablar, mucho (¡callado como solía ser él!), y de sellar una buena amistad de colegas. “Pero que conste que ese partido, sin tu pantaloneta, fue el mejor que jugaste”, apostillé. Ricardo calló con una sonrisa, pensando, seguramente, que las supersticiones y el mal fario sólo requieren de una ocasión para romperlas. Como con esta final de la Confecup, ¿por qué no?


MANOLO D.ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el domingo 30 de junio de 2013

sábado, 29 de junio de 2013

"El Coyote y Correcaminos"


Crónicas de Vestuario. –
“El Coyote y Correcaminos”

Lo volvieron a hacer: ganar a Italia, aquel país que tanto miedo nos daba no hace tantos años. Ahora, transformado en el duelo europeo por antonomasia, vencemos hasta jugando mal, un partido poco convincente del combinado nacional que acabó por resolverse en la tanda de penalties.
Italia pretendió la gloria y su seleccionador, Cesare Prandelli, respondió a las voces que exigían desde su país una vuelta al catenaccio con un planteamiento que será profundamente estudiado por todos los próximos rivales de La Roja. Los azzurri eligieron la gloria frente a la miseria: si había que morir, hacerlo con honor, como los grandes. La primera parte de los españoles se movió desde la estupefacción que les producía no encontrar los espacios para desarrollar el estilo que encandila al mundo. Sin la referencia de Balotelli, Italia jugó mejor, con un Gilardino entregado a un trabajo monumental, la primera barrera a superar por unos españoles desorientados que buscaban la solución a sus problemas en los balones largos a un trabajador y sacrificado Fernando Torres. Del Bosque se desgañitaba mientras en el campo los cerebros de Iniesta y Xavi no encontraban la solución. Recurrió el entrenador salmantino al revulsivo de Jesús Navas, pero sus compañeros apenas combinaron con él, empecinados en abrir la banda izquierda que tan bien cuidaban unos agotados italianos. El camino de la épica de los grandes partidos se dibujó en una prórroga donde la superioridad técnica de España se mostró en todo su esplendor. Pero también la incapacidad para rematar la faena con goles, probablemente el defecto más grande que se le puede atribuir a la Roja.
Y llegaron los penalties. Los porteros no pararon y tuvo que ser Leonardo Bonucci el que fallara. En la pena máxima conviene observar con detenimiento el rostro de quien va a lanzar, y el que finalmente falló mostraba poca determinación, miedo. Vencidos los fantasmas que se cebaron en la Roja en el pasado, es el turno de una Italia condenada a ser el Coyote de los dibujos animados. Permanentemente buscando, pensando, planeando cómo atrapar al Correcaminos y vencido siempre por la altiva figura del supersónico animal de cómic. Resignado a su suerte, al pobre Coyote sólo le queda mirar a la cámara de frente y esbozar una sonrisa que se resuma con el título de aquella novela de Leonard Cohen: “Hermosos vencidos”.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el sábado 29 de junio de 2013 

viernes, 28 de junio de 2013

"A menudo lo que..."


"A menudo lo que nos niega el arte, nos lo da gratuitamente el azar"
(Esopo)

"Fantasmas y sombras"


Crónicas de Vestuario. -
Fantasmas y sombras”

Al final, no se repitió el maracanazo en el estadio Mineirao y sí un nuevo episodio de victoria nada convincente de Brasil en esta Copa Confederaciones. Uruguay tuvo oportunidades y puso el único juego de un nuevo encuentro miserable más de la canarinha. Pero, como se suele decir en el mundo del fútbol: “En la rula no preguntan, apuntan”. Y la selección de Felipao se ha plantado en la final sin convencer ni a su propio director técnico. Lo cual ya es mucho decir.
Los fantasmas de Ghiggia, Schiaffino y Obdulio Varela -los protagonistas del célebre maracanazo de la final de la Copa del Mundo de 1950 donde los charrúas derrotaron a los brasileños- comenzaron a aparecer pronto, con el penalti a favor de los uruguayos. La oportunidad de oro la marró más Forlán que la despejó Julio César y todo se detuvo allí. Uno de esos momentos donde la vida debe continuar pero todo se para irremediablemente. Como cuando el corazón elige enamorarse de un flechazo y ya no se ven defectos en el objeto de nuestros sueños, eso que tan bien reflejó Cervantes con Alonso Quijano y su Aldonza Lorenzo. La victoria soñada, en nuevo maracanazo, se convertía en un despertar a la realidad, a un jarro de agua fría que te sacuda las flechas de Cupido y te lleve a la realidad: a pesar del buen trabajo táctico del combinado celeste, llegó el habitual tanto -un churro de un Fred en estado de gracia tras algo de lo poco bueno que aportó Neymar en el partido- de los amarillos casi al filo del descanso.
La historia se empeñaba en parecerse y los uruguayos dirigidos por Óscar Washington Tabárez, aquel entrenador que pasó con mucha pena y ninguna gloria (aquella apurada promoción en Las Palmas) al frente del Real Oviedo, creyeron en la remontada que sus compatriotas habían iluminado tras el descanso sesenta y tres años antes. Cavani, decidido a reivindicarse, ofreció un recital táctico y físico rematado con un gol, que terminó como suele acabar cuando Felipao se sitúa en el banquillo: con la flor refulgente en forma de un nuevo tanto cuando se intuía una prórroga épica por el desgaste físico de ambos contendientes. “Brasil no jugó bien y tiene que madurar”, declaró Luiz Felipe Scolari. De momento, no debe preocuparse: su flor luce intacta ante las sombras que deberían cernirse ante un juego tan mediocre.

MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el viernes 28 de junio de 2013

jueves, 27 de junio de 2013

The Cruel Sea "The honeymoon is over"

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La Secta "Back to the jungle"

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miércoles, 26 de junio de 2013

Drones "I don´t ever want to change"

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Richard Matheson (1926-2013)


Javier Tomeo (1932-2013)


martes, 25 de junio de 2013

No tenemos remedio


Cronicas de Vestuario. –

“No tenemos remedio”

En un pasado no tan lejano, afrontar el tercer partido de una fase final de un campeonato sería para España lo más parecido a una tragedia griega, obligados a vencer tras un par de tropiezos previos y con la perspectiva de luchar a muerte para situarse frente al infranqueable muro de cuartos de final. Hoy en día, el tercer encuentro viene marcado por las cábalas de cruces en la siguiente manga y sin la necesidad de recurrir a heroicidades o furias destempladas: con un empate ante Nigeria servía para quedar primeros de grupo. Pero, héte aquí que la facilidad para el melodrama que, como buenos latinos, aún nos acecha, se empeñaba en recordarnos el infausto recuerdo de nuestro único choque ante el conjunto actual campeón de África. Fue en el lamentable Mundial de Francia 1998, marcado por las tensiones del seleccionador Javier Clemente con los medios (bueno, contra todo lo que se moviese) y por la lamentable cantada de Zubizarreta en el partido inaugural precisamente contra las Águilas Verdes. Quince años después, la deuda se salda con solvencia (3-0), a pesar de los apuros que el espectacular despliegue físico de los nigerianos generó en la primera parte. Aunque, no lo olvidemos, la “Roja” tuvo hasta cinco claras ocasiones de gol en ese período, que finalizó, además, con ventaja de uno a cero en el marcador.
Y si en resultados y juego la vida ha cambiado para España, en otros asuntos somos incorregibles. ¿Cómo si no se puede entender todo el lío generado por las declaraciones del segundo de Del Bosque Toni Grande sobre Xavi? En un país envuelto en una dinámica de récord, lo que habría aflorado de lo dicho por Grande es que “Xavi es vital para la selección por su regularidad, talento y su manera de ver el fútbol”. Pero no, lo principal fueron las divergencias y las recomendaciones sobre con quién quería Xavi jugar en el medio del campo. No se había mencionado nombre alguno pero las pesquisas se agudizaron y, al día siguiente, todo el país conocía el nombre y apellidos del “señalado”: Xabi Alonso. En vez de recordar un nuevo récord –28 partidos oficiales seguidos sin perder-, buscamos una nueva lucha fratricida a garrotazos. Definitivamente, Goya supo captar el alma que se esconde bajo la piel de toro. Ese espíritu que nos hace olvidar el momento glorioso que vive el combinado español, que nos impide disfrutar de un momento, sí (títulos y récords así lo señalan), histórico. No tenemos remedio.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 25 de junio de 2013

lunes, 24 de junio de 2013

Crónicas de Vestuario 2


Crónicas de Vestuario. –
“Italianízate”
Vaudí es un brasileño que lleva endulzando con su música el corazón de los asturianos desde hace muchos años. Su última gira se titulaba “20 años brasilizando” y este proceso pero a la inversa es el que se lleva produciendo en la selección de Brasil desde hace décadas. Resultaba curioso comprobar en su enfrentamiento contra Italia cómo habían adoptado un estilo similar al de la selección que tenían enfrente. Salieron en tromba, presionando con sus delanteros, con un estilo físico y aguerrido más parecido al que solemos adjudicar a los italianos. Si hubiésemos contemplado el banquillo de los pentacampeones del mundo, no nos hubiéramos extrañado tanto: en pie, Luiz Felipe Scolari y, agazapado en una esquina, Carlos Alberto Parreira. Con ellos, Brasil ha dejado de ser definitivamente la Brasil que asombró al mundo en la final de 1970… precisamente frente a Italia, destrozándola con aquel memorable 4-1. Recordemos: Carlos Alberto Parreira dirigía al combinado brasileño que consiguió ser campeón en 1994 desplegando el fútbol más raquítico y alejado del legendario jogo bonito. Desde luego, lograron pasar a la historia, a la más negra, imponiéndose a Italia (otra vez Italia) en la final gracias a la tanda de penalties. De Scolari, otro tanto, paradigma del conservadurismo, entrenador con fama de timorato y alérgico a los cambios –no se pierdan sus gestos a un medio cojo André Luiz pidiéndole que siguiera- y que también logró título mundial con la canarinha en 2002, edición recordada por los garrafales errores arbitrales, que beneficiaron a su selección (turcos y belgas deben tener buenos recuerdos de él). Errores, por cierto, que también aparecieron en este tercer encuentro de la fase previa de la Copa Confederaciones…
Scolari, más conocido como Felipao, parece tener esa flor en ese sitio que decían que poseía el seleccionador español Miguel Muñoz. Obligado, a regañadientes, a sustituir al lesionado defensa del Chelsea, incorporó al emergente zaguero del Bayern Dante –sí, sí, nombre de italiana literaria referencia al infierno- y fue éste quien resolvió el atasco con ese gol que todos los equipos desean: en el último suspiro antes del descanso. Pudo así Brasil afrontar el resto del partido a la contra, como más le gusta a Felipao y darle a la desorientada Italia de su propia medicina. Digo desorientada porque su seleccionador Cesare Prandelli pretende instaurar un concepto cercano al español, de toque exquisito, “brasilizado” si me apuran, pero le faltan mimbres más allá del ausente Pirlo. Y así, en este mundo futbolístico al revés, de brasileños “italianizados” y de italianos “brasilizados”, avanzamos en esta Copa Confederaciones camino del esperado duelo final, que todos conocemos y que, supersticioso que es uno, no recordaré hasta que sea real.
MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el lunes 24 de junio de 2013

domingo, 23 de junio de 2013

Crónicas de Vestuario. 1


Crónicas de Vestuario. –

“Tahití, el orgullo del goleado”

En este nuevo mundo del fútbol moderno que el rapero andaluz Frac dice odiar, repleto de ricachones mecenas de conveniencia, de competitividad bronca y, a veces, tan extrema que supera los límites del propio deporte, la presencia de Tahití en la Copa Confederaciones resulta un soplo de aire fresco, una isla distinta que nos muestra valores perdidos en el fragor de las batallas a muerte de la competición superprofesionalizada.
Habrá, no obstante, quien prefiera argüir que más que ese espíritu libre del deportista aficionado, el que Tahití participe como campeón de Oceanía (Australia se ha adherido al grupo asiático para aumentar su capacidad competitiva) es un hecho grotesco que no debería ser admitido. Sin embargo, lo que los jugadores de Tahití aportan, se acerca a lo que se dio en llamar espíritu olímpico, donde el mero hecho de estar presente ya constituye un premio. Más aún si el regalo consiste en compartir noventa minutos con la selección que está haciendo época con sus registros y formar parte de su gloriosa historia. Siete, ocho, nueve, diez goles… ¿importa eso si se ha tenido la oportunidad, además, de jugar en el mítico (aquí el término sí viene a cuento) Maracaná contra un once de ensueño? Desde luego, no todo el mundo lo ve así, ni se entienden las goleadas “de escándalo” y siempre existe quien prefiera una “victoria pírrica” –léase el empate de Finlandia contra la Roja en Gijón hace unos meses- que una “derrota de escándalo”, aún a costa de mostrar una imagen penosa y censurable. Tahití mantuvo su estilo de juego, tratando de que su confrontación con los españoles fuera otra forma de aprendizaje, frente a los mejores, que es de quienes más se puede aprender y no como los finlandeses tratando de minimizar daños situando la táctica “once bajo la lona”, con la que también pasaron a la historia… a una crónica negra de la que sus componentes dudo que hayan extraído enseñanza alguna. Observando la derrota de los japoneses ante Italia, el baño de juego que le dieron a los azzurri, uno se convence de esa posibilidad de crecimiento y aprendizaje.
El mundo de la competición no sabe de otro aroma que no sea el de la victoria, o eso parece que nos quieren hacer creer. Porque, probablemente, la mayor lección a aprender es la que se obtiene con las sucesivas derrotas y pruebas a las que nos somete la vida.

MANOLO D. ABAD

Publicado en el periódico "El Comercio" el domingo 23 de junio de 2013.

lunes, 17 de junio de 2013

En la página web del grupo Blues & Decker


La banda gijonesa Blues & Decker me pidió un texto para su web y decidí salirme del texto-hoja-de-promo-al-uso, con este relato. Espero que os guste. podéis verlo también en la página web del grupo, banda mu recomendable, por cierto. http://www.bluesdecker.com/

BAJANDO AL BOULEVARD DEL BLUES

Otra vez calle abajo, cabeza gacha en la noche, tratando de lamer las heridas con alcohol, deseando no haberla conocido, que aquella sonrisa no se hubiera cruzado nunca conmigo, que no hubiera tratado de perseguirla hasta el fin del mundo... Para acabar como siempre: acechando sombras antes del amanecer. La música trataba de sonar en mi cabeza, intentando salvarme del dolor que apretaba mi corazón, hasta que entré en la plaza de Feijoó y el recuerdo de una noche unos meses antes se abrió paso con portentosa fuerza. 
Me senté bajo la estatua del célebre ensayista y polígrafo para iluminar aquella primera noche en que descubrí a Blues & Decker, una de las más potentes revelaciones que uno ha tenido con el mismo funcionamiento que el flechazo que había estado alimentando en mí estos dos últimos años. Aún los recuerdo en una de las jornadas del Concurso de Rock de Oviedo, cómo me impactaron de principio a fin: ahí había clase y no lo digo sólo porque fueran trajeados. Sonaban con esa fuerza que distingue a los grandes, a los grupos trabajados desde el local de ensayo pero también poseedores de un repertorio convincente, que les sale de las entrañas. Algunos podrían pensar, a simple vista, que pudiera tratarse de uno de esos ejercicios de estilo revivalistas acartonados y vacíos. Nada más lejos de la realidad, nada de poses ni de concesiones bobas. Sonaban tan enteros que pronto la plaza se pobló de un público convencido ante una pletórica demostración de condiciones. Porque a un profano podría sonarle típico, pero esa inteligente simbiosis de blues inyectado de rock que hacía realidad el viejo adagio de Muddy Waters (para el que no lo sepa: “el blues tuvo un hijo y lo llamaron rock´n´roll”) eran palabras mayores. Dos sesiones después, donde no repitieron repertorio, tal era la demostración de recursos que se marcaron sobre esa plaza ovetense, consiguieron un tercer premio que se me antojó menor ante lo expuesto. El tiempo no tardaría en darles la razón, con un magnífico álbum de debut (“Stealin´ the blues”, no dejen de buscarlo) que confirmaba que aquí había materia prima, no una flor ocasional de un día. 
Como los amores que crecen libres, salvajes, a partir de un detalle como una sonrisa, así. Blues & Decker son un cuarteto consistente: un vocalista que contagia al más pintado y respalda a un excepcional guitarrista, dotado para una pletórica demostración de matices en una paleta que disfruta llevándonos desde la profundidad del alma blues a la inmediatez del aullido rockero. Y la base rítmica sabe estar siempre ahí, atizando con su presencia imprescindible para conseguir empastar y que la música se instale en nuestro cerebro y libere a los corazones torturados o estimule a los felices a llenarse de más pasión.
Trabajo, mucho trabajo y clase que, juntos, logran convertir a Blues & Decker en una de las opciones más estimulantes que uno puede echarse al oído en estos tiempos de confusión, de falsas revelaciones y de eternos retornos. La prodigiosa guitarra de “Second sight” vuelve a instalarse en mí y ya me siento mejor, aunque sus cabellos rubios y su sonrisa estén lejos de mis deseos. Todo eso ya deja de importar y el blues se apodera de mí mientras echo un trago más de hiel de mi copa en otra solitaria noche más.


MANOLO D. ABAD 
Foto: JUAN CUERVO

sábado, 15 de junio de 2013

"Pensar en ella"


Tan inútil
como intentar
acariciar un pensamiento.

Lo sé.

Pero de qué sirve
saberlo.
(Karmelo Iribarren)

jueves, 13 de junio de 2013

Hoggboy "Don´t get lost"

"
I recall and you don't remember and
I was there when in blue trought the window
This was when it took all my time up and
how I 've lost my time to remember
You couldn't see straight
You couldn't see ourselves so
Don't get lost
You don't get lost
Don't get lost when you get out
Don't get lost
You don't get lost
Don't get lost when you get out
I was there I saw the number
and the flyer and the pictures
and the paintings on the walls
You weren't me I was there
I still remember
I lost my job
You lost your memory
You couldn't see straight
You couldn't see ourselves so
Dont get lost
You don't get lost
Don't get lost when you get out
Dont get lost
You don't get lost
Don't get lost when you get out

miércoles, 12 de junio de 2013

Fernando Poblet (1935-2013)


martes, 11 de junio de 2013

The Gutter Twins "I was in love with you"

"

I was in love with you
I was in love with you

Your distant eyes
Innocence in smile
Hollow refrain
You're blue

I was in love with you
I was in love with you

You say you're mine
Come by my window
The car's parked outside
Where are you?

In love, in love
In love all night
You're letting it go, letting it go
Letting it go, letting it go

I was in love with you
I was in love with you

It's a lady's choice
Bring on the boys
Car's parked outside
Waiting, waiting

“A la busca de la electricidad perdida”


Crítica. Rock. -
“A la busca de la electricidad perdida”
HAVALINA
La Antigua Estación, Oviedo
Sábado 8 de junio de 2013.

En los últimos años, hemos tenido que contemplar atónitos cómo el término “indie” se despojaba del “alternativo” que le solía acompañar desde finales de los 80- principios de los 90, cuando se gestó una generación de nombres variopintos pero memorables como Cancer Moon, Surfin´ Bichos o Lagartija Nick. Resulta grotesco como bandas que reclamaban la electricidad guitarrera con tal ahinco que se les llegó a etiquetar como “noise” queden oscurecidas cuando se menta el “indie” por grupos de pop fofo y ñoño o folkies de saldo mientras lo “alternativo” se identifica para el público español con otro tipo de formaciones bien distintas a las que se adscribe en el resto de Europa. Viene todo esto a cuento de los madrileños Havalina, enorme grupo madrileño guiado por las guitarras de Manuel Cabezalí que espantará al público “indie” adscrito a lo más ñoño y blandengue con su propuesta de un alternativo multicolor que sabe beber de multitud de fuentes para emulsionarlas en una propuesta personal, altamente estimulante, distinta en este erial donde se impone el poppy más gastado y se combaten guitarras y todo lo que huela a vibración eléctrica.
No pudo tener mejor final esta temporada de los siempre avispados y atentos chicos de La Radio de Cristal, que sí tienen esa amplitud de miras para ofrecer a su público opciones de gran calidad como la de Havalina. Resulta inquietante que una banda tan sólida apenas termine de cuajar en un público más amplio y se queden en un limbo, a medio camino de ninguna parte, con ganas de luchar y añadir más fieles a quien se atreva a verles en concierto, pero a un nivel menor que otros consagrados con argumentos más dudosos. Sólo ya ese comienzo con “Norte”, valdría para derrotar a muchos de los impostores a los que tenemos que enfrentarnos tantas y tantas veces. Guitarras atmosféricas que crean unos climas de oscuridad neopsicodélica como los que certificasen a principios de los 80 aventureros como Will Sergeant (Echo & The Bunnymen), The Chameleons o los australianos Church. Pero no sólo de esas inquietantes atmósferas se nutre Havalina, sino que también recogen la fortaleza y furia grunge de finales de los 80-principios de los 90 (Sugar, Screaming Trees) al que suman en una simbiosis única paisajes de slowcore (Codeine, Acetone) e incluso del post-rock más ensimismado y menos tortuoso. Con todo ello, su rico cancionero se refleja en directo con potencia y solidez, dejando la sensación placentera de poder disfrutar de una formación que, en cualquier otro lugar donde los tics y modas no manden tanto como en España, estaría afrontando actuaciones ante públicos mucho mayores. Y uno, egoístamente, se siente bien de que sea así por haber podido ver su categoría e intensidad tan de cerca, pero mal al comprobar cómo la tontería vuelve a crecer al amparo de etiquetas que son sólo una nueva mentira para justificar la ausencia de talento. El que, por cierto, les sobra a Cabezalí y los suyos. Ya les estamos echando de menos.


MANOLO D. ABAD
Foto: MANOLO D. ABAD

The National "Graceless"

"

Graceless
Is there a powder to erase this?
Is it dissolvable and tasteless?
You can't imagine how I hate this
Graceless

I'm trying, but I'm graceless
Don't have the sunny side to face this
I am invisible and weightless
You can't imagine how I hate this
Graceless

I'm trying, but I've gone
Through the glass again
Just come and find me
God loves everybody, don't remind me
I took the medicine when I went missing
Just let me hear your voice, just let me listen

Graceless
I figured out how to be faithless
But it will be a sheme to waste this
You can't imagine how I hate this
Graceless

I'm trying, but I've gone
Through the glass again
Just come and find me
God loves everybody, don't remind me
I took the medicine and I went missing
Just let me hear your voice, just let me listen

All of my thoughts of you
Bullets through rock and through
Come apart at the seams
Now I know what dying means

I am not my rosy self
Left my roses on my shelf
Take the wild ones, they're my favorites
It's the side effects that save us

Grace
Put the flowers you find in a vase
If you're dead in the mind it will brighten the place
Don't let them die on the vine, it's a waste
Grace

There's a science to walking through windows
There's a science to walking through windows
There's a science to walking through windows
There's a science to walking through windows without you

All of my thoughts of you
Bullets through rock and through
Come apart at the seams
Now I know what dying means

I am not my rosy self
Left my roses on my shelf
Take the wild ones, they're my favorites
It's the side effects that save us

Grace
Put the flowers you find in a vase
If you're dead in the mind it will brighten the base
Don't let them die on the vine, it's a waste
Grace

Grace
Put the flowers you find in a vase
If you're dead in the mind it will brighten the base
Don't let them die on the vine, it's a waste
Grace

Grupo Salvaje "Te has quedado para vestir santos"

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sábado, 8 de junio de 2013

Hoy en Oviedo


viernes, 7 de junio de 2013

Havalina "Norte"

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jueves, 6 de junio de 2013

Grupo Salvaje "Tormento"

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Esther Williams (1921-2013)


Acetone "When you´re gone"

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Tom Sharpe (1928-2013)


The Soft Hills "Sweet Louise"

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Havalina "Síndrome de culto"

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miércoles, 5 de junio de 2013

Havalina "Mamut"

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Bob Mould "The silence between us"

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There were trails of fallen trees
Deciduous and weeding marsh
The lowland birds and crickets roared
The final sound of fall

Along the banks of the river
We approached the footbridge
Entering the wilderness
Following my footstep

The silence between us is the time
When I can't hear the thoughts
That's on your mind, yeah

Beyond the panic and worried that
Seems to consume most every thought
There lies a calm and steady hand
That someday you might see

Perhaps it isn't what you wanted
Or even what you're looking for
But once you see the symmetry
Once you see the you and me

The silence between us is the time
When I can't hear the thoughts
That's on your mind, yeah

While others were so nervous
The words will disappear
What thoughts are on your mind, yeah

You park the car outside the Holiday Inn
We cross the highway single file
And you were walking in a hurry
And there was me without water with a smile, yeah

The silence between us is the time
When I can't hear the thoughts
That's on your mind, yeah
While others were so nervous
The words will disappear
What thoughts are on your mind, yeah
On your mind, yeahOn your mind, yeah

Nick Cave & The Bad Seeds "Fifteen feet of pure white snow"

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Havalina "Desierto"

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martes, 4 de junio de 2013

Havalina "Objetos personales"

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lunes, 3 de junio de 2013

Havalina "Punto de reconciliación"

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