martes, 21 de octubre de 2014

La memoria de los malditos


Crítica. Música. –
“La memoria de los malditos”
KACTUS JACK+PINGÜINO

Lata de Zinc, Oviedo.
Viernes 17 de noviembre de 2014.

Cuando el pasado se ignora, el presente se empeña en repetir los peores errores cometidos. A algo así estamos abocados en tiempos donde la desesperación conduce a abrazar dogmatismos, en que se niega ese pasado por el interés de muchos que no se enteraban de la fiesta en su día y que hoy tratan de disimular tapando lo sucedido. Sí, ese Xixón Sound que tanto descoloca a algunos, que los deja fuera de situación ahora que se han labrado una posición y que pretenden oscurecerlo, llenarlo de penumbras e infundios para alcanzar el culmen de ese espacio donde se sienten tan cómodos.

Por eso resulta un placer reencontrarse con unos Kactus Jack pioneros que se quemaron en las llamas de conciertos incendiarios para una leyenda que unos pocos podrán recordar –no esos hipsters que tanto visten desde sus púlpitos ahora, claro- y cuyo legado palidece en grabaciones apresuradas que no están a la altura de esa memoria, convirtiéndolos en malditos tipo Flamin´ Groovies: conciertos increíbles, álbumes alejados de esa intensidad. Y allí estaban, dispuestos a reverdecer laureles, veinte años después que han transcurrido volando y que aún les mantienen en lo suyo. No hay mayor triunfo en estos tiempos de confusión que poder seguir haciendo lo que más te gusta. Poder vivir aquellos días, un privilegio irrepetible; sobrevivir, una prueba de carácter; revivirlo, esa sensación intangible de que lo que ha pasado ha merecido la pena.

Abrieron Pingüino, el trío de Cangas del Narcea que es como un terremoto de guitarras de herencia Seattle –aunque con quienes más podría emparentárseles es con los irrepetibles Sugar del eminente Bob Mould- que no conoce complejos en estos tiempos de lo políticamente correcto. “No follas nada” se ha convertido en himno ahora que la censura les ha hecho célebres tras su abrupta aparición en un programa de la televisión autonómica, casi al estilo de aquellas matinales en la cadena estatal de emisiones míticas como “Pista Libre”, “La Bola de Cristal” o “Caja de Ritmos”. Pingüino han firmado un gran primer álbum como “Gente formal”, digno heredero de unos malditos que dieron veladas de gloria y situaron el rock asturiano en una vanguardia que hoy muchos acomplejados pretenden ocultar y que no conseguirán por muchos premios, eventos y lugares que pretendan ocupar con su ignorante e interesada postura.


MANOLO D. ABAD
Publicado en la edición papel del diario "El Comercio" el martes 21 de octubre de 2014