lunes, 30 de marzo de 2015

Aguafiestas


Crónicas de Vestuario. –“Aguafiestas”


Definitivamente, al Real Oviedo no le van las celebraciones. Cumplía el club azul años y celebraba con la pasión marca de la casa, la de quien ha sobrevivido a tantas circunstancias azarosas que pusieron a los azules al borde del precipicio. Bien está celebrar, y con una magnífica entrada de casi veinte mil almas. Pero, ya saben, no hay celebración sin aguafiestas. Y a un necesitado Unión Popular de Langreo le tocó el papel de aguafiestas. Y en él se esmeró con disciplina ultradefensiva y sacrificio total en pos de anular el gran caudal ofensivo y de creación con el que nos han acostumbrado los carbayones esta temporada.


Con el gran desempeño táctico de los langreanos en la primera parte, un jugador como Omgba –con innegables virtudes que ya hemos resaltado desde estas mismas líneas- se perdió en la maraña del centro del campo hasta diluirse. Añádase un Héctor Font que se movió como nunca pero que jamás halló soluciones y tengamos lo visto en una primera parte para el olvido. Para bajar las burbujas del champán de la celebración y ponernos en la tesitura de lo que puede llegar a ser una eliminatoria de play-off. No nos van a estar esperando unas hawaianas con collares de flores, no. Todo va a ser arduo y trabajoso. El sufrir tiene color azul, las celebraciones deben tener otros colores que los aficionados carbayones no hemos conocido nunca.


Para la segunda mitad tocaba apretar, arriesgarse. Y los de Egea se afanaron en ello. Pero no era el día. Como si se tratase de una resaca anticipada, aparecieron los postes, los fueras de juego, los errores propios y los aciertos de un enorme Adrián Torre, dispuesto a convertirse en el gran valladar del equipo visitante.


Al final, como siempre hemos repetido muchas veces en esta columna, nos agarramos a ese dicho futbolístico que tantas veces les he recitado. “En la rula no preguntan, apuntan”. Un punto más, uno más de ventaja con el Real Murcia, y a bajarse al sur a un enfrentamiento directo que no será decisivo. Ese es el gran valor. Miren el resto de las clasificaciones. Seamos positivos sin lanzarnos a sacar el cava de la nevera. Reservémoslo para el día “d” y la hora “h”. Olvidémonos de las celebraciones. Cantemos el “All tomorrow´s parties” de la Velvet mientras contamos los días de primavera que nos quedan hasta que llegue la gran jornadaa. Mi colega Jorge Alonso pincharía la apocalíptica versión de Nick Cave & The Bad Seeds con toda seguridad. Y a mí me quedarían muchas más canciones para cuando llegue el gran día. Hasta entonces, calma, paciencia y mucha positividad. Ya falta menos. Y, entonces, desbórdense las emociones, que todos los que tenemos el corazón azul nos lo hemos ganado.


MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: J.L.G. FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el lunes 30 de marzo de 2015