miércoles, 27 de enero de 2016

Amistad astur-islandesa


 

Crónicas de Vestuario. -

Amistad astur-islandesa”


Decía el poeta y filósofo norteamericano Ralph Waldo Emerson que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito. Y eso es lo que el jugador del Real Oviedo Diegui Johannesson debe haberse clavado a fuego en su corazón. Pero no sólo es la propia fe en uno mismo la que lleva a lo más alto, en el caso del jugador azul también se han sucedido una concatenación de acontecimientos que han provocado su explosión futbolística que le ha llevado a la próxima convocatoria de la selección absoluta de Islandia para disputar el próximo domingo 31 de enero un encuentro amistoso frente a Estados Unidos.

Nadie hubiera dado un duro hace tan solo cuatro meses porque todo esto hubiera podido suceder. El Real Oviedo se fijaba en el jugador del Real Zaragoza José Fernández para reforzar el lateral derecho, relegando a Diegui Johannesson al filial del Vetusta, pues el segundo hombre para esa posición sería el asturiano Nacho López. Fernández ha sido la mayor de las decepciones en los fichajes oviedistas de esta temporada: sin proyección ofensiva y con bastantes altibajos en defensa, no convenció a nadie del cartel con el que había llegado, nada menos que el de “mejor jugador de Segunda de la temporada precedente”. Las lesiones precipitaron los acontecimientos. Fernández y Nacho López tuvieron que pasar por la enfermería y el risueño jugador, relegado al filial, tuvo su gran oportunidad en la décima jornada frente a la Ponferradina. La banda derecha se transformó y el peligro del equipo azul volvió a desplegarse por ese carril, en parte gracias al impulso ofensivo de uno de los tres trillizos de la pareja astur-islandesa formada por Jon Mar Johannesson y Amelia Pando junto a Ingemar y Cristian. Poco a poco, el joven Johannesson que cambió su nombre futbolístico de “Diegui” por el de su apellido islandés a sugerencia de su entrenador Sergio Egea ha ido afianzándose, puliendo defectos desde una infatigable intensidad hasta transformarse en uno de los destacados de la temporada del regreso azul a la categoría de plata. Contundente en defensa, incisivo en ataque y capaz de brindar grandes asistencias de gol, siempre intenso y concentrado.

La concatenación de acontecimientos prosiguió. Islandia había conseguido clasificarse por primera vez en su historia para la fase final de la Eurocopa de Naciones, pero necesita reforzar una banda derecha donde se han acumulado las dudas. El habitual era Birkir Saevarsson, de 31 años, que milita en el histórico Hammarby de la liga sueca, que no es precisamente una competición de primer nivel. También han probado -sin convencer en absoluto- Haukur Hauksson, del AIK, y Elmar Bjarnasson, centrocampista del Aarhus reconvertido a ese puesto. La explosión de Diegui le ha proporcionado una oportunidad más de crecer, de mostrar esa “magia real en el entusiasmo” de la que hablaba Norman Vincent Peale, el creador de la teoría del pensamiento positivo. Aunque vaya a perderse el trascendental choque frente al líder, el Alavés, toda la familia azul celebra su posible internacionalidad, la primera de un jugador oviedista desde que en marzo de 2006 Rafa Ponzo disputase un amistoso con Venezuela. Un síntoma más de que, tras años de tristezas y desgracias sin fin, el momento ha llegado para teñirse del color azul del Real Oviedo.

MANOLO D. ABAD
Foto:JOSÉ L. G. FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 27 de enero de 2016