Deslices

Deslices

domingo, 5 de marzo de 2017

155 Razones


Crónicas de Vestuario. -

155 razones”


Se trataba de uno de esos encuentros que reúnen todos los alicientes para el aficionado: rivalidad, lucha por los puestos más altos de la tabla, la oportunidad de mostrar poderío ante uno de los conjuntos mejor clasificados de la categoría, de afirmarse en las propias convicciones, de que el objetivo del ascenso no es una quimera tras haber transitado los dos primeros tercios de la competición. Pero había un motivo más: honrar con un triunfo a los 155 aficionados oviedistas que no pudieron celebrar el ascenso en el estadio Ramón de Carranza a causa de una decisión arbitraria de aún no se sabe quién (o eso pretenden hacernos creer algunos).








 El once de Hierro salió con las habituales precauciones de siempre que se tradujeron en un repertorio de lo peor que puede ofrecer el conjunto azul: acciones deslavazadas, poca cohesión entre líneas, nula fluidez y mínima profundidad. Con todo esto, en la primera jugada del cuadro carbayón que pudiéramos considerar como tal, una penetración por la izquierda con magistral centro de Saúl Berjón que Susaeta llevó de cabeza al gol se pudo decidir todo. Era el minuto 18 y aún nos preguntamos qué vio el colegiado Isidro Díaz de Mera para anularlo. El trencilla comenzó su particular recital de pito, todo un concierto de despropósitos como hacía bastante tiempo que no veíamos en un partido en el Tartiere. Todo un émulo de Zarrabeitia Arrieta, aunque sin llegar a semejante caos y ridiculez. Cuatro minutos después, le tocó a los andaluces aprovechar la suya, en un monumental barullo dentro del área pequeña de rechaces y despropósitos que llevó Salvi Sánchez a las mallas. Presos del entusiasmo, los jugadores cadistas comenzarían su particular sesión de teatro con Abdullah como protagonista principal de varias caídas al césped inexplicables. Despertó el cuadro azul, con fuerza y convicción y llegó el premio de la mano de Linares. Tablas al descanso y la pregunta en el aire: ¿serían capaces de remontar por primera vez en la temporada los oviedistas?



Salimos pronto de dudas, pues los de Hierro salieron muy enchufados, presionando muy arriba y con más cohesión entre líneas hasta que Christian Fernández marcó el de la remontada. A partir de ahí, los andaluces se quedaron sin reacción, mientras que los carbayones, sin grandes alardes, se dejaron ir hasta el pitido final.



Victoria de mucho mérito que debe dar más empaque a los azules, que, sin patrón de juego ni elaboración, son capaces de encontrar fantasía en los metros finales. Si se acompaña de seguridad defensiva -hoy su portero Juan Carlos careció de confianza, nervioso, alocado e impreciso- puede servir para que el soñado objetivo se haga realidad. Eso, y una grada que alienta y empuja. Esperemos que esta cuesta de marzo -con dos choques consecutivos fuera del calor casero- consolide opciones y alimente el sueño de esos 155 y de muchos más.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: J.L.G.FIERROS
Publicado en el diario "El Comercio" el domingo 5 de marzo de 2017