sábado, 6 de mayo de 2017

¿Quo Vadis, Hierro?



Crónicas de Vestuario. -

¿Quo vadis, Hierro?


“Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado” (Juan Zorrilla de San Martín)

Hoy es uno de esos días en los que resulta difícil ponerse al teclado y tratar de pensar con claridad para resumir el penoso espectáculo al que hemos asistido. Por un momento, recordamos los tristes, patéticos, insoportables, meses de David Generelo al mando de la dirección técnica azul. Hoy nos lo ha recordado, Sr. Hierro. Hoy hemos visto una de las peores primeras partes de las que tengo consciencia en mi memoria, en especial los treinta minutos de apertura. El once azul parecía estar comenzando la pretemporada, con los tres jugadores del medio campo moviendo la pelota como si de un rondo se tratase a la espera de dar un zapatazo hacia adelante.


¿Es ese el juego que debe proponer un equipo que aspira a meterse en el play-off de ascenso? ¿Es esa la ambición que demuestra un conjunto con -supuestas, ya uno se plantea la duda- aspiraciones que se enfrenta a un equipo moribundo como el Alcorcón que, en ese arranque, sólo parecía esperar el tiro de gracia? Definitivamente, no. Pero ya nos hemos ido acostumbrando, Sr. Hierro, a que tire los primeros treinta minutos de cada partido, con timoratas intenciones, sin mandar, a expensas de que se obre el milagro de un zarpazo y que éste nos proporcione el gol. Pero no, hoy no era el día. Hoy tampoco cayó la suerte de nuestra parte. La mejoría a partir del 38 evidencia su total incapacidad para dirigir a este equipo. ¿Por qué no salir a por todas desde el primer minuto? ¿Por qué?



En la segunda se quiso pero no se pudo. Los jugadores pusieron garra, pero esta tripulación naufragaba porque ni su director técnico tiene ideas sobre cómo alcanzar la profundidad, cómo crear, ni los jugadores ya parecen acordarse. Otra vez, la espera de los chispazos. Y, mientras, el Alcorcón dando metros y buscando también su zarpazo, pensando en que la resurrección podía llegarle. Y sí, les llegó para mostrar que usted, Sr. Hierro, no es la persona idónea para dirigir un equipo de esta categoría. Que todo esto le viene grande. Si, aproximándonos a cuarenta jornadas de Liga, este equipo ofrece una tan paupérrima declaración de intenciones queda claro que usted no sirve, Sr. Hierro. Que nos conduce a un abismo de abulia e incapacidad. Y lo que es peor, a la eliminación de la ilusión y de la esperanza. Esto, sin duda, es lo peor de todo. ¡Cómo ha podido acabar con eso!



Sr. Don Fernando Ruiz Hierro, ya no me queda nada más que pedirle su dimisión. Sabemos que en México los jefes son muy pacientes (¡cómo si no pudieron aguantar a un incompetente cum laude como David Generelo la pasada temporada!) y que le van a aguantar hasta final de temporada, por lo menos. Por eso, si quiere a esta ciudad, si respeta a esta afición y a este equipo, hágales el favor de irse, de dimitir. Sabemos que es usted un caballero y esto sería un acto de honor, de honradez. Dejaría aún la puerta abierta a una reacción, a una catarsis, a que alguien -con otros planteamientos distintos a los suyos- pueda contagiar un último aliento con el que ilusionarnos. Porque estamos más que hartos, cansados de ver cómo ha tirado todas las ilusiones azules a un pozo sin fondo. Por eso, se lo pido una vez más, Sr. Hierro, dimita.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS