Deslices

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lunes, 22 de mayo de 2017

Fanatismos y generaciones


Vinilo Azul. -

Fanatismos y generaciones”


Es tiempo de primavera y muchos comienzan a prepararse sus excursiones festivaleras del año. El turismo de festivales y de grandes conciertos ha conseguido hacerse un sitio entre otras muchas ofertas de ocio, tanto para los jóvenes como para los no tan jóvenes. De ahí que no me extrañase que Alberto Toyos abordase hace unas noches en el Ovetense a un grupo de buenos amigos y a mí mismo con la gran pregunta entre sus labios: ¿cuántos de aquí han visto a los Rolling (Stones)?

Tan sólo yo había cumplido el rito, aunque ninguno parecía especialmente preocupado. Alberto se quedó un tanto atónito, aunque más cuando le contesté que no tenía ningún interés en volver a pasar por el trance de un concierto de las características del de los Rolling Stones. Ese tipo de actuación a la que suelen acudir en masa personas que jamás van a un concierto en todo el año. Y que tampoco parece preocuparles especialmente la música. Tan sólo el certificar que han estado allí. Le comenté que a mí ya sólo me hacía ilusión el esfuerzo de acudir a una de esas grandes convocatorias el ver o a uno de esos grupos que me marcó y del que tengo toda o casi toda su discografía o a uno que aún no haya visto y que esté entre mis favoritos. Las actuaciones que luego aparecerán reflejadas en los resúmenes del año y que, supuestamente, cambiaron la vida de muchísimas personas, hace mucho tiempo que dejaron de interesarme. Precisamente, unos días después me iba a acercar a Madrid a contemplar el festival denominado “Una noche en la movida” en el Wizink Center, con las actuaciones de Pistones, Costas, Immaculate Fools, Nacha Pop, The Stranglers y Echo & The Bunnymen y le resalté que eso sí me interesaba. Volver a escuchar en vivo a los Stranglers y Echo & The Bunnymen suponía para mí algo especial, esos grupos y sus canciones sí que estaban muy presentes a lo largo de mi vida. Merecía la pena el esfuerzo. Y,a toro pasado, el concierto resultó magnífico y tuve la oportunidad de disfrutar muchísimo.

Parece que hay muchos que no se acostumbran a comprobar que ya coexisten muchas generaciones, cada una con sus propios protagonistas y que hace ya demasiado tiempo que dejaron de existir iconos únicos en ninguna disciplina artística, pero más aún en el rock. He tenido la suerte de vivir a fondo tres décadas musicales, impregnarme de lo firmado por muchos de sus protagonistas como para sentir la obligación de acudir a un concierto de los Rolling Stones en 2017. Ni lo necesito ni significaría nada en mi vida a día de hoy.

MANOLO D. ABAD
Publicado en el suplemento "D-Oviedo" del diario "El Comercio" el domingo 21 de mayo de 2017