miércoles, 9 de agosto de 2017

La vida sigue igual


Vetusta Blues. -
"La vida sigue igual"

En Oviedo hay cosas que cambian y otras que parece imposible que lo vayan a hacer. Incluso, aunque parecía inaudito, se consiguió relevar el rodillo que aplastó la ciudad durante veinticuatro años con un acuerdo histórico a tres bandas. Cambió el gobierno municipal, han cambiado muchas cosas en estos dos años, pero, definitivamente, lo que no ha cambiado son las fiestas patronales, las fiestas de San Mateo.

Vista la programación musical de las fiestas mateínas, paupérrima, ramplona, trasnochada, repetitiva y falta de todo interés, quedaba por conocer el cartel, la imagen de San Mateo 2017. Y el póster ha superado todas las expectativas, generando una descomunal polvareda en redes y medios. Nadie ha permanecido indiferente ante la imagen de una señora mayor, seria, con un acordeón a sus pies, en blanco y negro, fotografía del gran Ricardo Moreno, en una de sus más que interesantes líneas de trabajo -el retrato- que merece ciertamente la pena. Otra cosa bien distinta es la idoneidad de esa estampa como anuncio del período festivo ovetense. La imagen me sugiere melancolía, e, incluso, tristeza. Como si esa señora lamentase -como tantos y tantos ovetenses- que debamos aguantar el despropósito de programación musical que ha planteado Javier Batalla. Este es uno de esos que requerirían la intervención de Mulder y Scully, o de quien fuese, para resolver cómo este individuo -director de la SOF- lleva desde 1994 manejando a sus anchas y destrozando la programación musical de San Mateo sin que nadie le señale a él. En dos años que no estuvo al frente -Agustín Iglesias Caunedo logró arrinconarle ese tiempo- se vivieron experiencias novedosas e interesantes como el convertir la plaza del Paraguas en recoleto y atractivo escenario de músicas diversas y otras olvidables como el expolio de la carpa multichachiguay. Regresado cual General MacArthur ha vuelto a traer la mediocridad y el absurdo más trasnochado a la programación musical de las fiestas mateínas.

Volviendo al cartel y a su tremenda repercusión, tal que incluso ya hay una petición de retirada del mismo a la busca de firmas que la avalen, parece que el efecto buscado se ha conseguido. ¿O no era eso lo que se buscaba? Habrá expertos en esto de la publicidad que podrán evaluar esto, aunque, así, a vuelapluma, uno tiene la impresión de que se ha conseguido una presencia descomunal e inaudita para lo que sólo es un cartel anunciador. El aluvión de "memes" ha ayudado también a ello. Bien distinto es el asunto de la programación musical de las fiestas de San Mateo. Y también la crónica enfermedad de las infraestructuras adaptadas para conciertos, donde el retrado de Oviedo es mayor aún que el que tiene en su gusto Javier Batalla. No es baladí este asunto de las fiestas: por muchas reformas que se hayan hecho, pueden dar o quitar gobiernos, lo que debería poner en alerta -a la busca de una transformación significativa- a los responsables municipales.

MANOLO D.ABAD
Publicado en el diario "El Comercio" el miércoles 9 de agosto de 2017