martes, 6 de febrero de 2018

La victoria más deseada


Crónicas de Vestuario. –

“La victoria más deseada”


A nadie, a ningún aficionado al fútbol, a ninguno de los que forman parte de todo este deporte-espectáculo se le escapa, lo puede negar, que un derby (yo lo pongo en inglés, homenaje al equipo que dio nombre a ello, disculpen la incorrección en español) es algo especial. Si se produce tras tres lustros donde hubo guerras civiles, intereses espúreos creados y barro, mucho barro (pero no en los campos, en las instituciones y demás despachos) la cosa alcanza unas proporciones que superan la épica. Si, visto lo visto en el campo –que no barrizal- hay tal aplastante superioridad que sólo quedan como recurso rabietas infantiles, la dimensión llega a las proporciones que sólo podrían cantar los Stranglers en “No more héroes”.



Porque no se necesitan héroes. Porque la vida y la victoria están ahí. Sólo contemplar el nuevo estadio, único en el mundo donde los fondos son este-oeste producto de una especulación lamentable de un gobierno local que campó a sus anchas durante dos décadas, ya es añorar nuestra magnífica bombonera de Buenavista donde tanto disfrutamos. Algunos…, porque tras catorce años –¡una generación!- hubo demasiada gente que no supo lo que era un derby. Pero llegó. Sí, sí, llegó. Impresionaba el Nuevo Carlos Tartiere, pero… ¿se imaginan al viejo?



No es tiempo de añoranzas. No es tiempo de recordar. No. Es tiempo de mirar hacia delante. Es tiempo de disfrutar. De disfrutar mucho. De brindar y de mirar hacia delante. Sólo de estúpidos y de interesados es tratar de sacar partido de esto o de aquello. Vivamos el momento. Aunque ese mismo momento nos obligue a pensar en el Cádiz. En el próximo sábado.



Regresemos al partido. ¡Menudo partido! Un equipo contra once jugadores. Un bloque contra una colección de jugadores. Desde el primer minuto, el Real Oviedo tuvo el mando del juego, de tal forma que hasta el minuto 21 no llegó el primer remate del eterno rival. Tras una jugada de billar, tres rebotes, llegó el gol del exjugador azul reenganchado en el mercado de invierno Jony. En ese momento, pensé: “esto lo vamos a remontar”. Porque este conjunto azul posee fuerza –se la transmite su entrenador-, porque tiene fe, porque creer en uno mismo y ganar.



Y llegó el gol. Y hubo oportunidades antes. No vamos a hablar del penalti a Carlos Hernández antes del 0-1, porque de los mediocres es poner excusas, de los zafios es negar la mayor. La elegancia no son unos trapitos: la elegancia es reconocer la derrota, la elegancia es ser educado, no mentir sino ser consecuente con los hechos.



Otro gol. El de la jornada. Mossa, Mossa, Mossa, buen momento para que digamos: ¡Mossa! Y un repaso bestial en la segunda parte. No vamos a profundizar a nivel táctico, pero la propuesta a uno y otro lado era abismal. El Sporting ha sido el peor equipo que ha visitado el Tartiere en esta temporada, sin lugar a ninguna duda. Tácticamente, inexistente. A nivel de intensidad, cero. No hubo mayor herida quizás porque la propia emoción de un derby los libró de ser masacrados.




Y la “haka”. ¡Me encanta la haka, joder! ¡Hay que celebrar, mucho! A los mediocres y llorones, a esos que parecen un baboso José Sacristán de una película de José Luis Garci, a los que sacaron partido de los días tristes, a los estraperlistas –los que hemos estudiado historia sabemos cuántos agentes dobles hubo en la Guerra Civil española, cómo no en la del Real Oviedo-, y a los tuercebotas, juntaletras y destajistas, a esos, mejor los olviden. Disfrutemos de la grandeza, no de los mediocres.



Mi corolario serían las palabras del patrón Arturo Elías: “Unidad, humidad y trabajo (duro)”. Casi parecen dichas por Juan Antonio Anquela. ¿O fue el jienense quien lo dijo antes?




La liga no da descanso y el sábado hay otra prueba, que casi no sabría cómo denominar porque este tránsito no deja descanso. Aunque uno tiene la sensación de que este gran grupo está preparado para todo.

MANOLO D. ABAD
Reportaje fotográfico: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ FIERROS